Más de 3.500 pasajeros participaron de la última Encuesta Permanente a Pasajeros del Ente de la Movilidad. El estudio mostró una valoración general positiva del sistema, con los choferes y las unidades entre los aspectos mejor considerados
El transporte urbano de pasajeros forma parte de la vida cotidiana de miles de rosarinos. Para ir a trabajar, estudiar, hacer compras o realizar trámites, el colectivo continúa siendo una herramienta central de movilidad en la ciudad. Pero detrás de cada viaje hay también una percepción sobre cómo funciona el servicio.
La última Encuesta Permanente a Pasajeros y Pasajeras, correspondiente a octubre de 2025 y realizada por el Ente de la Movilidad, permite conocer con mayor detalle quiénes utilizan el sistema, con qué frecuencia lo hacen y cómo evalúan sus principales componentes.
El relevamiento alcanzó a 3.589 usuarios, con entre 85 y 130 entrevistas por línea, y construyó una radiografía del Sistema de Transporte Urbano de Pasajeros (TUP).

Un usuario frecuente y mayoritariamente rosarino
Uno de los primeros datos que surge del estudio es el perfil de quienes utilizan el colectivo. El 74,5% de los pasajeros encuestados son mujeres, mientras que la edad promedio se ubica en 39,3 años.
Además, el 93,7% reside en Rosario, lo que confirma que el sistema tiene como principales usuarios a los propios habitantes de la ciudad.
La frecuencia de utilización también es significativa: en promedio, cada pasajero realiza 11,1 viajes por semana, mientras que 8,6 de esos viajes corresponden a la misma línea en la que fue entrevistado.
El dato refleja el grado de dependencia cotidiana que existe respecto del transporte público para una parte importante de la población.

Una valoración general positiva
A la hora de evaluar el funcionamiento del sistema en términos generales, los pasajeros le otorgaron un 8,6 de satisfacción general, una calificación que muestra una percepción positiva del servicio.
Sin embargo, el promedio esconde diferencias importantes entre los distintos aspectos evaluados.
Los mejores resultados aparecen vinculados principalmente con el trabajo de los choferes y las condiciones de las unidades.

El trato del conductor obtuvo 9,7 puntos, mientras que la conducción también alcanzó 9,7, convirtiéndose ambos en los indicadores mejor valorados de toda la encuesta.
También recibieron calificaciones elevadas el estado de los coches, la comodidad de los asientos y la higiene de las unidades, todos con valores cercanos o superiores a los nueve puntos.

La frecuencia, el punto más cuestionado
Si existe un aspecto que se mantiene claramente por debajo del resto es la frecuencia de los colectivos.
El indicador obtuvo 7,2 puntos, convirtiéndose en la variable peor valorada por los pasajeros.
Aunque la calificación continúa siendo positiva, la diferencia respecto de los demás atributos marca que el tiempo de espera sigue siendo el principal desafío del sistema desde la mirada de quienes utilizan el servicio todos los días.
El contraste es significativo: mientras los usuarios destacan el trato y la conducción de los choferes, la comodidad y las condiciones de las unidades, la frecuencia aparece como el punto donde todavía existe mayor margen de mejora.

Los descuentos, una herramienta importante
La encuesta también relevó el impacto de los beneficios tarifarios. El 56,3% de los pasajeros utiliza algún tipo de descuento para viajar en el sistema.
Entre quienes cuentan con ese beneficio, casi tres de cada cuatro aseguraron que continuarían utilizando el colectivo con la misma frecuencia si dejaran de tenerlo. En tanto, un 26,1% manifestó que reduciría la cantidad de viajes.
El dato permite dimensionar la importancia que tienen las políticas de descuentos y beneficios dentro de la estructura de movilidad de los usuarios.

Diferencias entre las líneas
El informe del Ente de la Movilidad también incluye un ranking que permite comparar el desempeño de las distintas líneas del sistema.
La evaluación contempla variables como higiene, estado de las unidades, comodidad, frecuencia, trato y conducción de los choferes, información sobre recorridos y horarios, además del índice general de satisfacción.
De esta manera, el relevamiento no solamente ofrece una fotografía general del transporte urbano rosarino, sino que también permite identificar diferencias entre los distintos recorridos y detectar cuáles son sus principales fortalezas y aquellos aspectos que todavía requieren atención.
Los números muestran así un escenario con una valoración general favorable del transporte urbano, pero con un reclamo que se mantiene vigente: para los pasajeros, mejorar la frecuencia continúa siendo la principal cuenta pendiente.
