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La batalla de Wireless Ridge del 14 de junio de 1982: sobre héroes y gloria


Por Carlos Alberto Duclos – CLG

Ocurrió en la madrugada del 14 de junio del año 1982. El escenario Wirelless Ridge, en Malvinas. El marco, el enfrentamiento entre fuerzas inglesas y argentinas. Fue la gran batalla entre el valor y la gloria y la propia muerte. Lejos del hogar, de los seres queridos, en medio del frío, de la noche y de lo inhóspito.

La orden llegó a la Compañía del Ejército Argentino A Tacuarí: había que salir de inmediato hacia Wireless Ridge para apoyar al Regimiento de Infantería Mecanizada 7, que llevaba horas bajo fuego de la artillería británica.

Las fuerzas argentinas se pusieron en marcha. La sección a cargo del teniente primero Rodríguez atacaba de frente, pero cuando la sección argentina ya cruzaba el valle, el general Jofre ordenó suspender la operación y replegar la compañía hacia el monte Tumbledown. Sin embargo, Rodríguez y sus hombres nunca se enteraron: siguieron subiendo la ladera, solos, llenos de valor y coraje contra una fuerza notablemente superior. Los hombres de la Tacuarí cargaron contra la Compañía C inglesa, y les esperaba el combate cuerpo a cuerpo.

La sección de Rodríguez comenzó el ascenso de una ladera y fue recibida por fuego inglés desde las alturas. Cayó herido el sargento Villegas y más tarde el subteniente Aristegui. Los soldados, sin dudar y arriesgando sus vidas, acudieron en su rescate. Los actos de heroísmo se sucedieron. En esa batalla perdieron la vida Julio César Segura, muerto al mediodía del 13 de junio; José Antonio Reyes Lobos, el día 14 durante el repliegue; Andrés Aníbal Folch y el soldado Julio Rubén Cao, de la Compañía Comando.

Sobrevivientes de la gloriosa compañía A Tacuarí han contado historias realmente conmovedoras, como las del teniente primero Víctor Rodríguez, encomendándole a la Virgen su familia sabiendo que iba a morir, o la del sargento Juan Gualberto Vallejos quien fue herido gravemente cortándosele la arteria femoral. Vallejos perdió el conocimiento y sintió que su alma se separó de su cuerpo y una voz (de Dios) le pregunta: «¿qué has hecho por mí?». Aunque pierde una pierna, se salva milagrosamente y su vida cambió para siempre. O lo sucedido con el sargento Manuel Villegas, quien después de rezar un Padrenuestro y recordar a su familia, muy seriamente herido le dijo al cabo Tries porqué no quería sufrir en el final y en la soledad del campo de batalla: «hacete cargo del grupo y pegame un tiro». La orden no fue escuchada, fue valerosamente rescatado y se salvó.

Historias de valor, coraje y abnegación abundan cuando se conoce la verdad íntima, profunda, sobre la Guerra de Malvinas. La verdad de los que allí lucharon, olvidados por los gobernantes, muchos de los cuales han traicionado a esos héroes y a los ideales de la Patria. Y también, debe decirse, que una buena parte de la sociedad sigue sin comprender cabalmente qué significa Malvinas y continúa en deuda con los héroes argentinos que allí lucharon.