Por Diego Añaños – CLG
Ya pasó una semana desde que se conoció el dato de la inflación del mes de abril y en el Gobierno siguen festejando. El 3,4% de marzo había significado un misilazo en la línea de flotación de la nave insignia de las Fuerzas del Cielo, y el 2,6% del mes pasado fue un pequeño bálsamo para un oficialismo que hacía tiempo que no tenía una alegría. Triste festejo, si me permiten el oxímoron, porque los paladines de la estabilización siguen gestionando en un contexto donde la inflación está por encima de los “fracasados fiscales” kirchneristas, que nunca superaron el 30% anual en doce años de gestión. No importa, los libertarios siguen de fiesta. Como decía mi abuela: “cómo estará la cañada, que el chancho la cruza al trote”. Igualmente, y para ser absolutamente honestos, no hay demasiado para festejar. La situación objetiva marca que el leve descanso del cuarto mes del año es absolutamente insuficiente para resolver el atraso crónico de los salarios, y la consecuente caída del consumo y la actividad económica, que impactan negativamente sobre la recaudación tributaria.
La semana pasada el gobierno, mediante la decisión administrativa 20/2026, dio a conocer un nuevo capítulo en la saga del ajuste. La medida, que lleva la firma de Manuel Adorni y Luis Caputo dispuso un recorte de partidas presupuestarias por 2,3 billones de pesos. Como habíamos dicho a comienzos de marzo, la caída permanente de la recaudación tributaria complicaba cada vez más la consecución del superávit fiscal, por lo que inevitablemente iba a ser necesario otro ajustazo. Pero no todos se van a tener que ajustar el cinturón. No sólo ni la Corte Suprema, ni el Consejo de la Magistratura sufrirán recortes, sino que se ampliarán algunas partidas. Además, y en paraleo, el gobierno se aseguró de que el hijo de Horacio Rosatti, Emilio, se transforme en juez. Y los gestos de acercamiento tienen un objetivo: dilatar la decisión de los cortesanos sobre la cautelar presentada por las universidades para que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. El ejecutivo está comprando tiempo, tratando de encontrar una salida antes de que, inevitablemente la Corte se expida. Evidentemente desde las huestes libertarias sospechan que la decisión favorecerá el reclamo de la comunidad universitaria.
Aunque hoy nadie duda del liderazgo de Javier Milei, las dudas acerca de su eficacia se multiplican como hongos después de la lluvia. Por más que desde la comunicación oficial se intente bajarle el precio a las disputas internas, estamos en un momento en el que ya es imposible tapar el sol con las manos. La escalada en la virulencia de las escaramuzas parece no encontrar techo, y las tensiones se acumulan tanto dentro del gabinete, como dentro de La Libertad Avanza. Es más, incluso alcanzan al anillo exterior de la alianza legislativa de la que el PRO es parte fundamental. Si todo marchara de acuerdo al plan (TMAP, como le gusta decir al langa de Santi Caputo), las diferencias se gestionarían puertas adentro. Pero cuando las cosas comienzan a complicarse, es casi imposible conseguir contener las presiones que se acumulan dentro de la olla oficialista, y el conflicto estalla en la agenda pública.
Hoy es muy difícil soslayar el hecho de que la situación económica, lejos de mejorar como sostiene Luis Caputo, sigue en caída libre. Las manifestaciones públicas de resistencia a las políticas mileístas se prodigan diariamente, sea el caso de los profesionales de la salud el miércoles, o sean los jubilados o los docentes. Clarín (Clarín, no Página 12 o La Política Online) publicó a mediados de semana una encuesta del portal de empleo Bumeran, que consultó a casi 6.500 personas en cinco países de la región, en las que se da cuenta de que el 74% de los argentinos considera que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses. Lo relevante es que en el mismo estudio realizado en 2025, ese número estaba 16 puntos porcentuales por debajo, es decir, era de 58%. Paralelamente, un informe reciente de la consultora Equilibra revela que el ingreso disponible de los trabajadores cayó nuevamente en el mes de marzo. Llamamos ingreso disponible al remanente que resta luego de realizados los gastos de alquiler, servicios e impuestos, transporte, educación y prepagas. De hecho, la última contracción de marzo, lo ubica en su nivel más bajo desde el inicio de la gestión Milei.
Lo verdaderamente preocupante es que la mayoría de los analistas ya tiene focalizada su atención en las elecciones del año que viene. Todos los cañones apuntan al resultado del 27´. Antes fueron las elecciones de medio término del 25´. Pareciera ser que lo único relevante son los procesos electorales. Todo lo que transcurre entretanto, no tiene importancia. Hoy la atención está concentrada en tratar de establecer si existen las posibilidades de que Milei llegue competitivo a las ejecutivas, o si Patricia Bullrich, o eventualmente Mauricio Macri, serán capaces de tomar la posta del proyecto neo-conservador. De otro lado, se intenta develar si Axel Kicillof será capaz de ganar la pulseada con Cristina Fernández y Máximo Kirchner, o si surgirá algún candidato tapado del pan-peronismo. Lamentablemente no veo a nadie preguntándose con qué se van a encontrar los que lleguen a la Rosada en diciembre del año que viene.
Para ir cerrando, una excelente noticia entre tantas pálidas. El ministro de Economía celebró, desde su cuenta en la red social X, el crecimiento exponencial que registraron las ventas de IPhones en la Argentina. Según Luis Caputo, la expansión se dio gracias a la rebaja de impuestos y la eliminación de regulaciones comerciales que se aplicaron desde el inicio de la gestión. Esto permitió bajar el precio de tal modo, que hoy está sólo un 30% por encima del que se paga en los EEUU. Realmente un notición, sólo comparable con la baja del impuesto a los bienes personales o a los automóviles de lujo. Una muestra más de que este es un gobierno que trabaja por y para la gente, deslomándose día tras día para darnos lo mejor. No puedo estar más contento, estoy chocho, les diría. Por eso, voy a aprovechar que se viene el 25 de mayo y me voy a mandar un guiso de IPhones, bien pulsudo, con pantallas de MacBooks y carcazas de IPods . Y a festejar, mi gente. Que la vida es corta y acá no es feliz el que no quiere.
