La sesión levantó temperatura con el correr del discurso del jefe de Gabinete, antes de que fuera sometido a un interrogatorio feroz por parte de la oposición
El marco era exageradamente imponente para un informe de gestión, con la presencia del presidente, su hermana y el Gabinete completo, pero el «Adornipaloooza» levantó temperatura con el correr del discurso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, antes de que fuera sometido a un interrogatorio feroz por parte de la oposición.
En el aplausómetro el ganador inequívoco fue Javier Milei, seguido muy de cerca por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el propio Adorni completó el podio.
Pero hubo alabanzas y aplausos para cada uno de los ministros que se ubicaron tanto en el palco central junto al jefe de Estado y su hermana, como en los balcones adyacentes.
Javier y Karina Milei colocaron estratégicamente detrás suyo a los ministros que considera más relevantes para la gestión: Luis “Toto” Caputo (Economía), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Pablo Quirno (Cancillería).
En el palco de la derecha, la jefa del bloque de senadores, Patricia Bullrich, y el asesor estrella Santiago Caputo se mezclaron con ministros como Diego Santilli (Interior) y Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado).
Durante buena parte del informe inicial de Adorni, la ex ministra de Seguridad y el “Rasputín” del Gobierno se dedicaron a mirar el celular y a hacer comentarios cómplices entre ellos y con otros funcionarios.
Las Fuerzas del Cielo del Gordo Dan y compañía no habían sido invitadas al show de Adorni, marginadas por la influencia creciente de Sebastián Pareja, que llevó un numeroso séquito a la sesión.
Cuando Adorni dio las explicaciones sobre el vertiginoso crecimiento patrimonial durante los dos últimos años de gestión, Caputo ya no estaba en el recinto, y Bullrich sí lo escuchó con gesto adusto pero se abstuvo de aplaudir como sí hicieron Javier y Karina Milei.
“No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia”, afirmó el jefe de Gabinete, mientras la militancia que atiborró las galerías estallaba sus palmas al grito de “Adorni”.
Extasiado, el presidente se sumó al clamor junto a su hermana y la mayoría de los ministros, quienes al final del mensaje introductorio se retiraron ante una cortina ensordecedora de gritos que bajaban desde las galerías, con los diputados libertarios saludando a pie.

Los cruces
Si bien la expectativa era mucha, la sesión venía apagada, y solamente algunas inflexiones en el tono de voz de Adorni parecían despertar algunas insinuaciones de fervor entre los libertarios que colmaron los balcones del recinto.
Pero el clima de cancha con fuego cruzado entre oficialismo y oposición que se auguraba en la previa no se había adueñado de la situación.
El diputado nacional de Unión por la Patria Aldo Leiva aportó la chispa que encendió la sesión cuando se acercó con un cartel al estrado del hemiciclo donde Adorni estaba pronunciando su discurso.
“Preguntas simples!! Las propiedades? Los viajes? Los números? Libra?”, rezaba el cartel que el chaqueño peronista le enrostró a Adorni a centímetros de distancia.
Se levantaron disparados de sus bancas Nicolás Mayoraz y Lilia Lemoine a los gritos, y lograron que Leiva se alejara de Adorni.
Pero no contaban con que el veterano de Malvinas sacaría de la galera una segunda pancarta, que enarboló en alto con los ojos clavados en Milei.
“Todo muy claro…menos las explicaciones”, decía este segundo cartel, mientras con la mano libre le hacía el gesto del 3% a Karina Milei.
Leiva fue abucheado por toda la parcialidad libertaria, que para taparlo entonó el remanido grito de guerra en alabanza a Milei: ¡Presidente, presidente!».
El segundo hecho disruptivo que modificó la linealidad del discurso fue el cruce con los diputados del Frente de Izquierda.
Cuando Adorni se refirió a la situación en Gaza, los cuatro diputados del Frente de Izquierda le saltaron a la yugular.
“Cómplices del genocidio plaestino”, le gritó Myriam Bregman a Milei, quien contestó con un gesto de que no entendía lo que le estaba diciendo.
“Yo sí te escucho muy bien”, retrucó “La Rusa”. Con palabritas irreproducibles, Néstor Pitrola le pidió a Milei que dejara que hacerse el desentendido.
La respuesta burlona de Milei animó a los libertarios: simuló un corazón con sus dos manos y le tiró besos, lo que después sería traducido por Santiago Oria como una “doma a los kukas”.
Perlitas que dejó la sesión
Al comienzo de la sesión, las diputadas libertarias Romina Diez y Laura Soldano se hicieron presentes en el recinto con un atuendo casi idéntico de color bordó. Parecían azafatas de la línea aérea qatarí.
Por su parte, el diputado nacional de Provincias Unidas Esteban Paulón cayó al recinto con la máquina de hacer pochoclos, y con ironía le ofreció un paquete al presidente de la Cámara baja, Martín Menem.
En la previa, durante una charla en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, el riojano anticipado que la sesión iba a ser “picante” y recomendó “comprar pochoclos”.
El diputado del socialismo santafesino dio la nota al entrar al recinto con un delantal y la máquina de hacer pochoclos, y se prestó a sacarse fotografías y repartir pochoclos a muchos de sus colegas de la oposición.
El diputado nacional de Unión por la Patria Juan Grabois se presentó con su acostumbrado look motoquero. Casi ni se inmutó durante el discurso de Adorni, pero la excepción fue cuando el jefe de Gabinete aludió a los “gerentes de la pobreza”.
“En nuestro Gobierno los gerentes de la pobreza a lo sumo podrán manifestarse por la vereda o asumir una banca por la oposición”, provocó Adorni, a lo que el líder de Patria Grande respondió con el saludo de tres dedos de “Los Juegos del Hambre”, un símbolo de resistencia que también algunos asocian al 3% de coimas que la oposición le endilga a Karina Milei.
Tras retirarse del recinto, Milei atravesó el Salón de Pasos Perdidos y al cruzarse con un grupo de periodistas que lo esperaban para hacerle preguntas, el presidente evadió el compromiso y en cambio los despidió con graves insultos: “Corruptos y chorros”.
