Espacios como el refugio Sol de Noche vuelven a ser clave ante el descenso de temperaturas. Advierten nuevos perfiles, mayor demanda y falta de dispositivos para familias
Con la llegada de los primeros fríos, la situación de las personas en calle vuelve a encender alertas en Rosario, donde los refugios comienzan a cumplir un rol central para contener a quienes no tienen un techo.
Uno de los espacios más representativos es Refugio Sol de Noche, que desde hace 18 años brinda asistencia durante la noche y que en los últimos días volvió a abrir sus puertas con una demanda en crecimiento.
“Se ve en la calle que hay más gente, y con perfiles muy diversos”, advirtió Juan Pablo Locatelli, integrante del refugio.
El espacio cuenta con 30 plazas destinadas a hombres mayores de 45 años, uno de los grupos más vulnerables. En su reapertura reciente, recibió a 17 personas en la primera noche, la mitad de ellas nuevas.
Según explican desde el sector, el fenómeno no solo crece en cantidad, sino también en complejidad. “Hoy vemos mujeres, jóvenes y hasta familias enteras en la calle”, señalaron. Sin embargo, uno de los principales problemas es la falta de dispositivos que puedan albergar grupos familiares, lo que muchas veces obliga a las personas a permanecer en la vía pública para no separarse.
Las causas detrás de la problemática
Detrás del aumento de personas en situación de calle aparecen múltiples factores. A la crisis económica y la dificultad para sostener alquileres, se suman problemáticas de salud mental y consumos problemáticos.
“Hay chicos que tienen familia, pero terminan afuera por conflictos ligados a las adicciones y no hay un sistema que los contenga”, explicó Locatelli en declaraciones a Cadena 3 Rosario.
A esto se agrega que no todas las personas aceptan ingresar a refugios, debido a las normas de convivencia, como horarios estrictos o la prohibición de consumir alcohol y drogas.
El rol clave de los refugios
Los refugios ofrecen contención básica pero fundamental: comida, abrigo, higiene y un lugar seguro para pasar la noche. Sin embargo, su funcionamiento depende en gran medida del trabajo voluntario y de la solidaridad de la comunidad.
“Siempre hacen falta más manos. No es solo asistir, también es acompañar y escuchar”, remarcaron desde el espacio.
En ese sentido, convocaron a colaborar con ropa de abrigo, alimentos no perecederos, productos de higiene o aportes económicos.
Un desafío colectivo
Con el invierno cada vez más cerca, la problemática vuelve a instalarse en la agenda pública de Rosario.
Desde las organizaciones insisten en que, más allá de la asistencia inmediata, es necesario fortalecer políticas integrales que aborden la situación de fondo.
Mientras tanto, la red de refugios sigue siendo, para muchas personas, la única alternativa frente al frío.
