El dato surge de estimaciones locales tras el relevamiento nacional. Advierten que la crisis económica, los consumos problemáticos y la falta de políticas nacionales agravan el escenario
La ciudad de Rosario enfrenta una realidad cada vez más visible y preocupante: unas 800 personas duermen actualmente en la calle, en un contexto de fuerte crecimiento de la problemática social en los últimos años.
El dato surge de estimaciones municipales y se enmarca en el Primer Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle difundido por el Ministerio de Capital Humano, que ubicó a la provincia de Santa Fe como la segunda con mayor cantidad de personas sin techo en el país, con 1.328 casos.
Una problemática en crecimiento
Según el informe oficial, en todo el país hay 9.421 personas en situación de calle y casi el 60% cayó en esa condición en los últimos dos años, reflejando el impacto de la crisis económica.
En Rosario, el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, explicó que se trata de una población “móvil”, que varía según la época del año, aunque confirmó que el número creció en el último tiempo.
De ese total, unas 450 personas son las que habitualmente acceden a refugios o dispositivos de asistencia, mientras que el resto permanece en la vía pública.
“Hay mucha gente que está en la calle hace poco tiempo, que perdió su vivienda porque ya no puede pagar el alquiler o por conflictos familiares, además de personas con problemas de salud mental graves”, detalló el funcionario.
El rol clave de las organizaciones
Desde organizaciones sociales que trabajan en territorio advierten que la demanda crece día a día. Así lo señaló Aída Traversa, quien aseguró que la situación se volvió cada vez más compleja.
“Ya no son casos aislados. Hay jóvenes con problemas de consumo, familias enteras, jubilados y mujeres que escapan de situaciones de violencia. Hay mucha vulnerabilidad”, describió.
En ese sentido, remarcó que se incrementó la asistencia en distintos puntos de la ciudad: más personas piden comida, ropa y acceso a espacios básicos como duchas o refugio.
Nuevos perfiles y mayor vulnerabilidad
El fenómeno también muestra cambios en su composición. Desde el refugio Sol de Noche, su referente Juan Pablo Locatelli advirtió que ya no se trata sólo de adultos mayores.
“Hoy vemos familias enteras, mujeres con chicos y muchos jóvenes. Hay gente nueva en la calle, con historias distintas, pero que terminan en el mismo lugar”, señaló.
Además, proyectos sociales como “La calle no me define” trabajan con personas en situación de calle a través de talleres y actividades de inclusión, aunque advierten que el abordaje requiere políticas más amplias y sostenidas.
Reclamo por políticas públicas
Desde el municipio y las organizaciones coinciden en un punto: la falta de políticas nacionales agrava el escenario.
Gianelloni remarcó que actualmente la asistencia se sostiene con recursos locales y provinciales, y planteó la necesidad de mayor acompañamiento federal. “Esperamos que a partir de estos números se habilite financiamiento nacional para abordar esta problemática”, sostuvo.
El crecimiento de personas en situación de calle no sólo expone el impacto de la crisis económica, sino también la necesidad de respuestas integrales que incluyan acceso a vivienda, salud mental, empleo y contención social.
Mientras tanto, en las calles de Rosario, el fenómeno deja de ser una estadística para convertirse en una realidad cotidiana cada vez más difícil de ignorar.
