La empresa Textilana, histórica fábrica de Mar del Plata, suspendió su producción en medio de la caída del consumo y el impacto de las importaciones. Trabajadores denuncian incertidumbre y temen nuevos despidos
Una nueva señal de alerta se encendió en la industria textil argentina. La empresa Textilana, histórica fábrica de Mar del Plata que produce la marca de indumentaria Mauro Sergio, decidió suspender su producción y parte de su personal, en un contexto marcado por la caída de las ventas y el aumento de las importaciones.
La medida alcanza a 175 trabajadores y se extenderá, al menos, hasta el 31 de marzo, según informaron desde la comisión interna de la empresa.
Sin embargo, el conflicto laboral no es reciente. Los empleados aseguran que desde el año pasado se registran suspensiones, recortes de personal y deterioro salarial, lo que generó un clima de creciente incertidumbre dentro de la planta.
Caída del consumo y presión de las importaciones
Desde la representación sindical indicaron que la empresa atribuye la paralización de la producción a la fuerte caída del consumo en el mercado interno y al impacto de la apertura de importaciones en el sector textil.
“Desde el año pasado los trabajadores están suspendidos y nadie nos informa cómo sigue esto; lo único que sabemos es que la medida se extenderá hasta fines de marzo”, señaló Mauro Galván, integrante de la comisión interna de Textilana, en declaraciones radiales.
El dirigente también advirtió que la situación del sector textil se volvió cada vez más complicada en el último tiempo, con empresas que reducen producción o directamente cierran.
Planta abierta, pero sin producción
De acuerdo con lo que relataron los trabajadores, unos 60 empleados continúan asistiendo a la planta, aunque la fábrica se encuentra prácticamente sin actividad productiva.
El resto del personal permanece suspendido, lo que genera preocupación entre las familias que dependen de esos ingresos.
“Hay mucha angustia y preocupación porque no solo hablamos de 175 trabajadores, sino de 175 familias que dependen de esta fuente laboral”, expresó Galván.
Antecedentes de recortes
La empresa ya había atravesado un proceso de ajuste a mediados del año pasado, cuando la plantilla se redujo de unos 350 empleados a poco más de 200.
Según denunciaron los trabajadores, ese proceso incluyó despidos, renuncias forzadas por salarios bajos y reclamos por demoras en los pagos.
En ese contexto, el temor actual es que la paralización de la producción derive en nuevos despidos o incluso en el cierre definitivo de la planta, en medio de un escenario económico adverso para la industria textil.
La situación de Textilana se suma así a la creciente lista de empresas textiles en crisis en el país, en un sector que viene registrando caída de producción, pérdida de empleo y dificultades para competir con productos importados.
