Desde la Asociación Amigos del Riel recordaron el rol estratégico que tuvo Rosario como cabecera ferroviaria y lamentaron el deterioro del transporte de pasajeros,
Este domingo 2 de febrero se cumplen 140 años de la puesta en marcha del primer tren que unió Rosario con Retiro, un hito que marcó un antes y un después en la historia del transporte y el desarrollo del país. La fecha invita a repasar el valor estratégico que tuvo la ciudad como nodo ferroviario nacional, pero también a contrastarlo con un presente marcado por la retracción y el casi desmantelamiento de los servicios de pasajeros.
Desde la Asociación Amigos del Riel, su referente Carlos Fernández Priotti sostuvo que el actual corredor Rosario–Buenos Aires “es un fantasma de lo que llegó a ser en su momento”, y advirtió que no existen señales de una política nacional orientada a recuperar esa conexión histórica.
En diálogo con LT8, Fernández Priotti recordó que Rosario ya era un punto neurálgico del sistema ferroviario antes de la llegada del tren a Retiro. “Veinte años antes estaba el tren que iba a Córdoba. Durante dos décadas, Rosario fue la cabecera de un sistema ferroviario que cubría gran parte del interior del país y que estaba separado del sistema que se irradiaba desde Buenos Aires”, explicó.
Recién en 1886 se unieron ambos esquemas, lo que permitió la comunicación directa entre Rosario y la Capital Federal, y consolidó a la ciudad como un centro estratégico para el movimiento de personas y mercaderías. A partir de allí, el servicio creció de manera sostenida durante décadas.
Según detalló el referente de Amigos del Riel, en los años de mayor esplendor existían entre siete y ocho trenes diarios que conectaban Rosario con Buenos Aires. “Había múltiples opciones para ir y volver en el día. Trenes como el Estrella del Norte, El Rosarino, El Rayo de Sol o El Santafesino, muchos de ellos con coche comedor y en horarios muy convenientes”, señaló.
Incluso, remarcó que en las décadas del 70 y 80 el viaje podía realizarse en apenas 3 horas y 50 minutos, un tiempo menor al que actualmente demanda el trayecto en automóvil. “Ese es uno de los grandes retrocesos que tuvimos con los recortes salvajes de servicios durante varias décadas”, afirmó.
Hoy, la realidad es muy distinta. Sólo circula un servicio diario entre Rosario y Retiro, con falencias operativas y sin la frecuencia necesaria para satisfacer la demanda. A eso se suma la reciente cancelación de los trenes de larga distancia a Córdoba y Tucumán, y la pérdida de servicios regionales como el Rosario–Cañada de Gómez.
“Más que hablar de los trenes que perdimos, yo diría los trenes que nos han quitado”, reflexionó Fernández Priotti, quien subrayó que la reducción del sistema implicó peor calidad, menos oferta de transporte y un impacto directo en la calidad de vida de los usuarios.
Mientras en numerosos países el ferrocarril de pasajeros es revalorizado e integrado a políticas de movilidad sustentable, en Rosario y la región el aniversario número 140 del primer tren a Retiro encuentra al servicio en un estado crítico, muy lejos de aquel rol protagónico que supo tener en la historia nacional.
