Ciudad

Verano, plagas y convivencia urbana: cómo se controla el avance de especies en Rosario


El director de Vectores del municipio explicó los desafíos que presenta la proliferación de insectos y aves en la ciudad, brindó recomendaciones para el hogar y remarcó que la prevención vecinal es clave

Con la llegada del verano, Rosario vuelve a enfrentar un escenario complejo en materia de control de plagas y vectores. Las altas temperaturas y la humedad favorecen la aparición de insectos y artrópodos, mientras que otras especies mantienen una presencia constante durante todo el año. En ese contexto, el director de Vectores de la Municipalidad, Carlos Tasinato, detalló el trabajo que se realiza desde el área y ofreció recomendaciones para una convivencia responsable con la fauna urbana.

Durante una entrevista en el programa La Marca de la Almohada, por Radio UNR, el funcionario explicó que la actividad del área se intensifica en los meses estivales, aunque aclaró que no todas las plagas responden al mismo patrón. “Los insectos aumentan con el calor, pero los roedores están presentes todo el año y requieren controles permanentes”, señaló.

Aves rapaces y equilibrio natural

Uno de los ejes abordados fue el control de palomas en espacios públicos, como la Plaza San Martín, donde se implementó la presencia de aves rapaces, entre ellas aguiluchos. Tasinato explicó que, además de ejemplares rehabilitados y liberados por el municipio, muchas de estas aves llegaron de forma natural a la ciudad.

“El avance de la agricultura y la pérdida de bosques naturales empujó a las aves rapaces hacia zonas urbanas”, indicó. Su rol no se limita a la caza, sino que genera un efecto disuasorio que altera el comportamiento de las palomas, evitando que formen colonias estables y nidos permanentes.

En cuanto a las cotorras, señaló que su alta presencia en sectores como el Parque Alem está directamente relacionada con el arbolado de gran porte, especialmente eucaliptos, que les brindan refugio fuera del alcance de sus predadores. Si bien generan molestias por ruidos o daños puntuales, su proliferación responde a las características del entorno.

Murciélagos: desmitificar y convivir

Otro punto importante fue la presencia de murciélagos, una especie que suele generar temor. Tasinato remarcó que su aparición es estacional y migratoria, concentrada en los meses de calor por la mayor disponibilidad de insectos.

Ante el ingreso accidental de un murciélago a una vivienda, recomendó no tocarlo, apagar las luces y abrir puertas y ventanas para que el animal pueda salir solo. Además, sugirió revisar y cerrar adecuadamente los portarrollos de las persianas, que suelen ser su refugio habitual.

Mosquitos y dengue: el rol central del hogar

En relación al control de mosquitos, el director diferenció claramente las responsabilidades. Mientras el municipio realiza fumigaciones preventivas en parques y espacios públicos para controlar el mosquito común (Culex), el Aedes aegypti —vector del dengue— se reproduce exclusivamente en ámbitos domiciliarios.

Por eso, insistió en la eliminación de los llamados “refugios crípticos”: pequeños recipientes con agua acumulada, muchas veces ocultos dentro de las viviendas. “Hoy hay presencia del vector, pero no casos de dengue. La prevención depende en gran medida de la conducta de cada vecino”, subrayó.

Hormigas y un control inteligente

Finalmente, Tasinato se refirió a las hormigas desde una mirada poco habitual. Las definió como excelentes detectoras de fallas estructurales, ya que suelen aparecer donde hay grietas, fisuras o pérdidas de agua que pasan inadvertidas.

El enfoque actual, explicó, no busca el exterminio total, sino reducir su población para facilitar la convivencia. Reparar filtraciones, mantener la higiene y evitar el uso excesivo de insecticidas son claves. “El abuso de estos productos genera resistencia, como sucede con los antibióticos”, advirtió.