Ciudad

Vandalizaron el mural de Di María en El Torito y crece la preocupación en el barrio


La obra, inaugurada en 2024 y convertida en un símbolo del barrio, apareció este viernes con pintura encima y la frase “ladrón mercenario”

El homenaje a Ángel Di María en el club El Torito —la institución rosarina donde Fideo dio sus primeros pasos— volvió a amanecer vandalizado. La obra, inaugurada en 2024 y convertida en un símbolo del barrio y del orgullo deportivo de Rosario, apareció este viernes con pintura encima y la frase “ladrón mercenario”.

El ataque llega en medio de un clima futbolero convulsionado por las críticas hacia Rosario Central y, sobre todo, hacia la AFA, luego de la polémica decisión de la Liga Profesional de proclamar al Canalla como “Campeón de Liga 2025”. El clima de tensiones nacionales vuelve a salpicar a la ciudad, incluso en espacios donde miles de chicos se forman y sueñan con el deporte como lenguaje común.

“Los chicos entran y ven esto. Es muy triste”

“Fue anoche; lo encontramos esta mañana cuando llegamos. Nadie vio nada porque un vecino deja el camión estacionado en el frente y tapa mucho”, contó el presidente del club, Germán Ángel.

La indignación, sin embargo, pasa por otro lado: “Es muy triste, sobre todo por los chicos que vienen acá, que son unos 800. Ver que vandalizan la imagen de un ídolo rosarino y un deportista ejemplar duele mucho”, expresó.

La institución intenta ahora acceder a las cámaras de seguridad para dar con los responsables, aunque el temporal del último sábado complicó todo: cables arrancados, conexiones cortadas y una cuadra entera sin internet.

Una historia que se repite

No es la primera vez que un mural de Di María sufre ataques. En mayo de 2024, tras la eliminación de Rosario Central ante Peñarol en la Copa Libertadores, otra obra en la fachada del club había sido intervenida con la frase “¿Todavía vas a volver?”. Aquel episodio motivó una restauración con apoyo de sponsors y una decisión: representarlo con la camiseta de la selección argentina para evitar lecturas partidarias. “Pero igual lo vandalizaron”, lamentó Ángel.

¿Un mural puertas adentro? El club evalúa cambios

Cansados de pintar, repintar y reparar, los dirigentes de El Torito analizan seriamente mudar la obra hacia el interior del club para resguardarla. “No queremos renunciar al homenaje, pero tampoco podemos seguir sufriendo ataques que afectan a los chicos y al barrio”, explicaron.

Para restaurar el mural actual o encarar un nuevo diseño, la institución lanzó una búsqueda de sponsors que permitan cubrir los costos. Una vez más, el esfuerzo comunitario intenta imponerse sobre la agresión.

En una ciudad donde el deporte es identidad, contención y orgullo, los murales no son solo pinturas: son puntos de encuentro, espejos donde los pibes ven lo que Rosario puede ser. Y cuando se los daña, el golpe no es artístico: es social.