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Una red de narcos cuela maletas con droga en Barajas a nombre de los viajeros


Usted viaja plácidamente en el asiento asignado de su vuelo, pero no sabe que en bodegas va una maleta a su nombre cargada con cocaína. Alguien de la compañía aérea ha dado su nombre y su pasaporte; otra persona se ha encargado de preparar el bulto con la mercancía, y un tercero, de colarlo en el avión eludiendo los controles policiales y los rayos x de las cintas transportadoras de equipaje. En el país de destino, un cuarto individuo, personal de rampa, la recogerá del avión antes de que se someta a algún tipo de inspección. Éste u otro individuo deberá de sacarla del aeródromo para introducirla finalmente en el mercado de la droga.

El Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez es una de las puertas de entrada favoritas del narcotráfico en Europa, afirman fuentes del recinto. En 2017 desplazó a 53,4 millones de pasajeros a través de 387.566 operaciones y movió 470,7 millones de mercancías. Datos al alza, todos ellos, con respecto a años anteriores, tal y como figura en la base estadística de Aena. Estas cifras son jugosas para los narcos, que han conseguido captar a golpe de billete a numerosos trabajadores del aeropuerto madrileño para garantizar el éxito de sus «vuelos calientes». La Policía Nacional les pisa los talones. La Unidad de Barajas es de las más efectivas en la lucha contra el tráfico de drogas y uno de los puntos donde más sustancias estupefacientes se intervienen.

El pasado 25 de enero, agentes de la Policía Judicial de Barajas cerraron uno de los numerosas casos que llevan a cabo con la detención de dos individuos en la T-1 de una de las empresas que se dedican al transporte del equipaje en pista. Los trabajadores aeroportuarios fueron pillados por sorpresa cuando trataban de sacar una bolsa cargada con un kilo de cocaína de la pista.

El error: recoger el paquete fuera del horario

El Grupo de Estupefacientes de Barajas tiene abiertas investigaciones constantes con empleados de distintas compañías de la base, ya que son piezas clave para las organizaciones criminales del narcotráfico. Sus puestos son estratégicos, pues pueden circular por zonas restringidas del aeropuerto sin que, en teoría, levanten demasiadas sospechas. Pero uno de los implicados arrestados el mes pasado cometió el error de ir a por los maletas comprometidas fuera de su horario laboral. La semana anterior había hecho lo mismo, así que el supervisor del vuelo sospechó de sus planes, dio parte a la empresa y ésta avisó a la Policía.

Según narran desde la entidad afectada, cuyo nombre omitimos por razones obvias, el empleado, de origen dominicano pero nacionalizado en España, solicitó las llaves de uno de los vehículos de pista sin tener autorización; cogió la furgoneta y se dirigió hasta el vuelo indicado por los narcos, procedente de Suramérica. Sacó una bolsa de bodegas, la metió en el vehículo y se marchó de la pista. El hombre abandonó el aeropuerto dejando aparcada la furgoneta en la instalación.

La Unidad de Estupefacientes desplegó un dispositivo de vigilancia sobre la misma. La empresa le entregó una copia de las llaves y los agentes procedieron a inspeccionarla. Comprobaron que bajo el sillón del copiloto, el dominicano había dejado una bolsa con ropa y un paquete cuadrado que a todas luces parecía contener droga. Dejaron todo como estaba y esperaron a ver qué ocurría con la mercancía. Más tarde, otro trabajador de la compañía, de nacionalidad búlgara, se acercó a la furgoneta, la abrió y cogió el bulto.

4 kilos de coca en la cinta

Los funcionarios procedieron a la detención del mismo. Al dominicano, horas más tarde, cuando entró en su turno laboral. A ambos se les imputa un delito contra la salud pública. La intervención policial hizo que estos delincuentes no pudieran recoger otra maleta cargada con cuatro kilos de cocaína en una de las cintas de equipaje. El paquete de la furgoneta contenía un kilo de esta misma sustancia.

Los detenidos llevaban poco tiempo trabajando para la empresa. El dominicano, no más de un año; el búlgaro, de forma esporádica, cuando la compañía lo requería. Sus sueldos de mileuristas les resultaron insuficientes y vieron una forma fácil de ganar dinero sirviendo como correos de la droga. Las entidades que trabajan en Barajas son conscientes de que su personal es susceptible de ser tocado por organizaciones del crimen y siempre realizan labores exhaustivas de control sobre sus trabajadores: el registro de sus taquillas, fichajes y horarios. La Policía Nacional es la que más los vigila.

Fuente: Diario ABC