Ricardo Cicarelli, vicepresidente de Cirubon, aseguró que la histórica autopartista de Alvear trabaja al 30% de su capacidad y advirtió que la falta de demanda podría obligarla a paralizar su producción
La crisis de la industria autopartista suma una nueva advertencia en Santa Fe. Ricardo Cicarelli, vicepresidente de Cirubon, aseguró que la histórica fábrica ubicada en Alvear podría dejar de producir en apenas dos meses si no logra recuperar sus niveles de actividad.
El empresario realizó la advertencia luego de participar del encuentro «Argentina Produce», que reunió este jueves en Rosario a empresarios, industriales y dirigentes de la CGT para analizar la situación productiva del país. Allí protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada al contar, entre lágrimas, las dificultades que atraviesa la empresa.
En diálogo con Radio 2, Cicarelli afirmó que la planta actualmente trabaja al 30% de su capacidad instalada y que la caída de la demanda y el avance de las importaciones complicaron seriamente la continuidad del negocio.
«No estamos exportando casi nada. Se fueron cerrando los caminos desde, para mí, el industricidio que está haciendo este tipo», sostuvo, en referencia al presidente Javier Milei.
El impacto de los repuestos importados
El empresario puso el foco especialmente en el ingreso de autopartes provenientes de Asia a precios que, según afirmó, resultan imposibles de afrontar para los fabricantes locales.
Como ejemplo, mencionó el caso de los amortiguadores. Según explicó, actualmente ingresan desde China unidades a unos 4 dólares, un valor que consideró incompatible con los costos de producción argentinos.
«No existe un amortiguador de 4 dólares en la Argentina ni en el mundo», afirmó Cicarelli, quien calificó la situación como una maniobra de dumping.
También cuestionó los márgenes con los que, según su denuncia, algunos importadores comercializan posteriormente esos productos en el mercado argentino.
«La culpa no es de ellos, es la viveza criolla. La culpa es del gobierno», expresó el industrial.
El escenario es tan complejo que reconoció haber evaluado incluso la posibilidad de dejar de fabricar para pasar a importar productos y comercializarlos con una marca propia.
Una industria que perdió demanda
Cicarelli sostuvo que el problema no pasa solamente por la competencia externa, sino también por la fuerte caída de la demanda interna y la situación que atraviesa el sector automotor.
La empresa, que tiene una extensa trayectoria en la producción autopartista y llegó a desarrollar mercados de exportación, enfrenta ahora una reducción de su actividad que pone en riesgo puestos de trabajo y la continuidad de la planta.
Esta semana, además, el Gobierno nacional modificó aspectos de la reglamentación de la Ley de Tránsito vinculados con la homologación de vehículos y la comercialización de autopartes. La nueva normativa incorpora estándares internacionales y facilita el reconocimiento de determinadas certificaciones de seguridad.
Para Cicarelli, este tipo de medidas debe ser analizado también desde la perspectiva de la producción nacional y la seguridad vial, especialmente cuando se trata de componentes críticos de los vehículos.
«Los empresarios somos más políticos que los políticos»
Durante la entrevista, el vicepresidente de Cirubon también se refirió al encuentro realizado en Rosario y al rol que los empresarios deben asumir frente a los distintos escenarios económicos.
«Los empresarios somos más políticos que los políticos, porque nosotros aguantamos a todos», sostuvo.
En ese sentido, recordó que las pymes atravesaron distintos gobiernos y modelos económicos y debieron adaptarse permanentemente a los cambios.
Cicarelli también recordó su experiencia durante la gestión de Mauricio Macri, cuando participó de un intento por recuperar la ex fábrica de llantas Mefro Wheels, ubicada en Villa Gobernador Gálvez.
Según planteó, las dificultades de aquel período tienen algunos puntos de contacto con el escenario actual, aunque consideró que con una política industrial diferente aquella planta podría continuar funcionando.
La advertencia detrás de una fábrica en riesgo
La situación de Cirubon expone así una problemática que trasciende a una empresa: la combinación de baja demanda, importaciones y dificultades de competitividad vuelve a poner en tensión a la industria santafesina.
Mientras empresarios y sindicatos buscan construir una agenda común para defender la producción y el empleo, Cicarelli dejó una advertencia concreta: si el escenario no cambia, una fábrica con décadas de historia podría dejar de producir antes de que termine el año.
