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Desnutrición

Un superalimento y la importancia de acabar con el hambre


El diario español «La Vanguardia», a través de la periodista Rosa Bosch publicó un artículo donde da a conocer que el salvavidas nutricional sólo llega al 25% de los niños famélicos. El mismo dice que: «Un superalimento a base de pasta de cacahuete y leche en polvo enriquecido con minerales y vitaminas, muy fácil de tomar incluso en zonas remotas de África Asia sin acceso a agua potable, es un valioso recurso para reducir el riesgo de muerte de los niños que sufren el tipo más grave de desnutrición, la aguda severa (SAM, en sus siglas en inglés). Pero este salvavidas nutricional patentado en 1996 por la firma francesa Nutriset sólo llega a unos cuatro millones de menores de cinco años, el 25% de los diagnosticados con SAM. En el siglo XXI, el hambre se cobra tres millones de vidas infantiles anuales, la mitad del total de fallecimientos de esta franja de edad, según datos de Unicef

Más adelante da cuenta que: «En campos de refugiados y en pueblos afectados por emergencias es habitual ver a bebés chupando una suerte de sobre de plástico en cuyo interior hay un cóctel dulzón de 500 kilocalorías. El invento es obra de dos investigadores franceses, el pediatra André Briend y el ingeniero Michel Lescanne, fundador y presidente del grupo Nutriset, criticado en el pasado por su monopolio del sector de la Comida Terapéutica Lista para Tomar (RUTF, en sus siglas en inglés) con su alimento estrella, el Plumpy’Nut. Las patentes de Nutriset siguen activas en todos los países hasta el 2021, excepto en Estados Unidos, donde expiran este mes. Pero en los últimos años ha establecido un sistema de franquicias y ha tejido alianzas con factorías y organizaciones de todo el mundo para que puedan elaborar RUTF con la fórmula ­original. Unicef compra entre el 80 y el 90% de la producción de RUTF a una treintena de plantas repartidas por África, Asia, América y a la pionera Nutriset de Francia, que hasta el 2007 era la única proveedora. En la última década la base de suministradores se ha ampliado y, lo que es más relevante, más de la mitad de las fábricas están ubicadas en países con elevados niveles de desnutrición.»

En cuanto a los países consumidores de este alimento se menciona que «Etiopía es uno de ellos. En el 2017, fue el tercer consumidor mundial de RUTF, después de Nigeria y Yemen. Los campamentos etíopes habilitados en las zonas fronterizas con Sudán, Sudán del Sur, Somalia o Eritrea alojan a un numeroso contingente de personas forzadas al éxodo por la violencia y el hambre. Los más pequeños llegan con algún tipo de desnutrición. Buay, un bebé sursudanés de 14 meses, dormitaba esta pasada primavera en el dispensario del campo de refugiados etíope de Pugnido 2. Además de SAM sufría malaria, diarrea, tenía vómitos y una persistente tos. El protocolo fija que cuando la SAM va acompañada de otras complicaciones, el paciente debe permanecer ingresado. Los alimentos terapéuticos sólo pueden suministrarse en casa cuando se han superado las otras dolencias y a partir de los seis meses de edad. Buay y su joven madre, Nyawech Ter, debían ir derribando un muro tras otro. El pequeño superó la diarrea y dejó de vomitar, pero seguía con malaria y tos. En tal estado, su cuerpo sólo estaba preparado para afrontar la fase inicial del tratamiento nutricional, que estipula tomar leche enriquecida y seguir mamando. El siguiente paso para Buay y para todos los niños que evolucionan positivamente consiste en darles “leche terapéutica con más proteínas y más lípidos, pero todavía en el hospital pues es necesario tener agua de calidad. En una tercera fase ya se les proporciona RUTF, con la gran ventaja de que pueden comerlo en su hogar”, detalla Montse Escruela, asesora de ­Nutrición de Médicos sin Fron­teras (MSF). El 91% de los niños atendidos en una emergencia como la que vive la familia de Buay vencen la SAM si se les suministra RUTF. Sólo en caso de que se declare hambruna este chute de energía se distribuye también entre la población adulta.»

Más adelante se menciona: “Que el 75% de los diagnosticados con SAM no tengan acceso al tratamiento no se debe a que no haya suficiente capacidad de producción sino a la falta de fondos y de programas de salud, y también al rechazo a la utilización de RUTF por parte de algunas comunidades. Se calcula que son necesarios mil millones de dólares (876 de euros) al año para atender todos los casos, pero los recursos sólo alcanzan para asistir a cuatro de los 16,4 millones de afectados. El objetivo es llegar a seis millones en el 2021”, indican fuentes de Unicef. Las personas que trabajan en el terreno defienden un enfoque holístico en el camino para reducir la incidencia de SAM. El RUTF es muy importante pero debe ir acompañado de otras medidas para que sea efectivo. Disponer de equipos sanitarios, formar al personal local y también a los padres. Que la familia sea consciente de que un bebé que mejora a los pocas días de empezar a tomar RUTF debe concluir el tratamiento, debe consumir 150 paquetes durante un periodo de unos 45 días. Las recaídas pueden ser fatales. En entornos donde la miseria es el pan de cada día también cabe hacer pedagogía para evitar que las familias tengan la tentación de comerciar con un puñado de dosis de RUTF para sacarse algún dinero extra que alivie momentáneamente la economía doméstica.»

Un doctor mide el perímetro del brazo de un bebé yemení: el rojo indica que está en máximo riesgo

Un doctor mide el perímetro del brazo de un bebé yemení: el rojo indica que está en máximo riesgo (Essa Ahmed / AFP)

Se agrega que: «En África, además de Etiopía, también Tanzania, Sudán, Madagascar, Burkina Faso, Malawi, Sierra Leona, Níger o la República Democrática del Congo figuran en la lista de plantas proveedoras de Unicef. También Haití, República Dominicana, India y Estados Unidos. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia considera que el panorama ha cambiado al entrar en juego fabricantes independientes, fuera de la órbita de Nutriset, que abastecen en algo más del 30% la demanda global. Si en el 2006 sólo el 6% del RUTF se fabricaba en los países del sur, cerca del consumidor, en el 2016 se cumplió el reto de llegar al 50%. Dolores del Río, especialista en Nutrición de Unicef, comenta que actualmente se está trabajando con fórmulas que utilizan materias primas locales, muchas de las cuales sustituyen el cacahuete y la leche en polvo del clásico Plumpy’ Nut, por alternativas más baratas”. En Camboya, añade Del Río, ha culminado “un ensayo de eficacia que ha utilizado pequeños peces autóctonos en lugar de la leche como fuente de proteína.” Pero asume que, “siendo realistas” llevará más de tres años contar con estos nuevos alimentos terapéuticos en el terreno pues deben ajustarse a las directrices de las autoridades reguladoras. Cabe mencionar que la expansión de la producción y la entrada en juego de otras iniciativas no se ha traducido en un caída considerable del precio. En trece años, desde la hambruna de Níger, cuando se generalizó el suministro de RUTF, el coste del tratamiento de Nutriset para atacar la SAM se ha reducido un 8,5% situándose en los cerca de 36 euros que cuesta la caja de 150 sobres para un periodo de seis a ocho semanas, según las tarifas manejadas por Unicef.»

En cuanto a los actores principales para encarar este desafío de terminar con la desnutrición, la periodista menciona que «Junto a Unicef, MSF o Acción contra el Hambre (ACH) son actores principales en el desafío contra la desnutrición severa y las secuelas que provoca. MSF considera que la revolución más inmediata pasa por ampliar los baremos para que más niños se beneficien del tratamiento. Eso quiere decir, según cuenta Montse Escruela, tratar también con RUTF a los que sufren desnutrición aguda moderada (MAM, en sus siglas en inglés) para minimizar las posibilidades de que caigan en la fase más letal, la SAM. Se trata de simplificar los protocolos y atacar el problema antes. Las víctimas de SAM y MAM suman 51 millones de menores de cinco años, con lo cual el mundo se enfrentaría al desafío de buscar una alianza para conseguir los fondos que no acaban de llegar. La ONU no lo ha logrado y uno de los principales donantes, el Estados Unidos de la era Trump, está estrechando el cinturón de los hambrientos. Un centímetro separa a los famélicos de los que están a un paso de serlo. Hasta el momento el RUFT está pensado para la población de seis a 59 meses cuyo brazo mide un máximo de 11,5 centímetros y que por tanto encaja en el grupo de los SAM. Si la cinta medidora marca entre 11.5 y 12.5 centímetros se considera que el pequeño todavía no está en máximo riesgo. Es el que sufre MAM. Por su parte, ACH plantea otra aproximación. Que el mayor número de países incorporen el RUTF a la lista de medicamentos esenciales para que así formen parte del grupo de productos ofrecidos por sus sistemas de salud. Antonio Vargas, responsable de Salud y Nutrición de ACH, apunta que hasta el momento lo han hecho Nigeria, Malawi, Uganda, Costa de Marfil, Burkina Faso, Haití y Zimbaue, y que otros tantos están en trámite. “Tan importante como disponer de más RUTF es que el niño pueda acceder a los centros sanitarios para ser diagnosticado. El éxito del tratamiento depende también de proporcionarles antiparasitarios y antimaláricos, y de contar con personal que pueda acompañar a la familia”, considera Vargas, que como médico ha asistido a muchos niños en emergencias.»

Para finalizar dice que: «Unicef sostiene que la capacidad de producción de los diferentes tipos de alimentos terapéuticos, que puede alcanzar las 250.000 toneladas métricas anuales, es suficiente para atender la actual demanda. Al artículo más conocido, el Plumpy’Nut, destinado a tratar la desnutrición aguda severa (SAM), que no precisa ni agua, ni refrigeración y se toma directamente del sobre sin necesidad de ser cocinado, se suman otros para abordar la desnutrición aguda moderada. Uno de los desafíos es seguir ampliando la base de proveedores, utilizar materias primas locales y realizar la fabricación en los países consumidores. La empresa social Valid Nutrition publicó el año pasado en The American Journal of Clinical Nutritionun estudio realizado en Malawi que verifica la eficacia, más barata, de su alternativa con soja, maíz y sorgo como materias primas base en lugar del cacahuete y la leche para tratar la SAM. Nutriset domina directamente alrededor del 45% del mercado y un 20% está en manos de factorías franquiciadas por la marca francesa, según un informe de Unicef.»