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Un riñón para trasplante fue extraído por vía vaginal de donante viva


La operación, realizada por segunda vez en la Argentina, representa una reducción significativa de las cicatrices y mejora el tiempo de recuperación después de la intervención

La operación, realizada por segunda vez en la Argentina, representa una reducción significativa de las cicatrices y mejora el tiempo de recuperación después de la intervención

Un riñón para trasplante fue extraído vía vaginal de una donante viva, lo que representa una reducción significativa de las cicatrices además de mejorar el tiempo de recuperación después de la intervención, informaron fuentes del centro privado de salud donde se realizó el procedimiento, el segundo de este tipo en la Argentina.

“Como médicos que trabajamos en trasplantes, una de nuestras preocupaciones es cómo hacemos para mejorar el cuidado del donante vivo, que ingresa sano al quirófano y debe salir igual”, indicó este viernes a la agencia de noticias Télam Francisco Osella, uno de los médicos cirujanos que llevó adelante la extracción en el Instituto de Trasplantes y Alta Complejidad (ITAC) de la Ciudad de Buenos Aires.

Se trata de la segunda extracción de riñón con fin de trasplante vía vaginal que se realiza en el país; la primera fue en el sector público, en la Unidad de Trasplante Renal del CRAI Sur en el Hospital San Martín de La Plata, en la que Osella también participó.

“La intervención combina dos técnicas: por un lado, el procedimiento laparoscópico, y, por el otro, una cirugía endoscópica por orificios naturales, cuya sigla es NOTES”, explicó el cirujano.

Y continuó: “A diferencia de las operaciones de extracción de riñón ‘a cielo abierto’ que implican un corte debajo de las costillas de por lo menos 15 centímetros, e incluso de los procedimientos con laparoscopía solamente, donde hay que hacer un corte de unos seis centímetros para extraer el órgano, con esta técnica sólo se realiza una pequeña incisión de 5 milímetros al lado del ombligo y otra en la parte baja del abdomen”.

El especialista explicó que, a través de esas dos incisiones, se introduce el instrumental mientras que el riñón se extrae ingresando por el orificio de la vagina y llegando al órgano a través del “fondo del saco vaginal”.

“Es muy importante aclarar que la paciente no sólo tiene beneficios estéticos, porque las cicatrices son mínimas, sino que se recupera más rápido. Por otro lado, esto no genera ninguna secuela en su sistema reproductor ni en la parte sexual, es decir, que después de los 30 días de abstinencia la mujer puede continuar con su vida sexual normalmente”, describió.

En relación al tiempos de recuperación, el especialista indicó que «mientras en una intervención tradicional el donante debe quedarse internado al menos cinco días, con esta técnica, en 36 horas puede irse de alta y si tiene un trabajo de oficina a los 10 días puede volver a trabajar».

Según datos del Incucai, hay 5.190 personas que esperan un trasplante renal en nuestro país; y en 2019 se realizaron 1.580 trasplantes renales, de los cuales 1.232 se concretaron con donantes fallecidos y 348 con donantes vivos.

“Toda estrategia de cuidado de donante permite aumentar la cantidad; por eso la importancia de seguir mejorando estas técnicas. Es lo mejor que podemos hacer desde nuestro lugar para todas las personas que están esperando un riñón”, concluyó Osella.