Actualmente, el valor del servicio parte de los 180 mil pesos mensuales y puede llegar hasta 250 mil pesos
El transporte escolar en Rosario atraviesa una fuerte crisis económica. A pesar de que el servicio comenzó el ciclo lectivo con un aumento del 30% en las cuotas, los transportistas aseguran que la rentabilidad sigue siendo crítica debido al fuerte incremento de los costos y la caída de la demanda.
Actualmente, el valor del servicio parte de los 180 mil pesos mensuales y puede llegar hasta 250 mil pesos, dependiendo de la distancia y la zona. Sin embargo, desde el sector sostienen que el ajuste apenas alcanza para compensar el aumento de gastos.
Sel Ruiz Brizuela, representante de la Cámara de Titulares de Transportistas Escolares de Rosario, explicó que el principal problema es la suba constante del combustible. “Solo en lo que va de 2026 ya tuvimos varios aumentos y el año pasado el combustible acumuló una suba cercana al 40%, con incrementos semanales que siguen impactando en nuestra estructura de costos”, señaló.
A esto se suman los incrementos en seguros, repuestos y mantenimiento de las unidades. Según detalló, hoy una unidad usada equivale aproximadamente al 30% del valor de una unidad 0 kilómetro, lo que dificulta la renovación del parque automotor y encarece el mantenimiento.
Otro factor que golpea al sector es la caída de pasajeros. Antes de la pandemia circulaban alrededor de 320 unidades de transporte escolar en la ciudad, mientras que actualmente quedan unas 180, muchas de ellas con deudas acumuladas. Desde el sector estiman que la cantidad de pasajeros cayó cerca de un 30%, en parte por la competencia del Boleto Educativo Gratuito y por los cambios en la movilidad de las familias.
“Hoy hay menos transporte en la calle y quizás por eso no se siente tanto la baja de pasajeros, pero la demanda cayó mucho”, explicaron.
Frente a este escenario, los transportistas aseguran que no reciben ningún tipo de ayuda estatal y plantean al menos una medida para aliviar la situación: extender de 15 a 20 años la vida útil permitida de las unidades, lo que les permitiría postergar inversiones en vehículos nuevos.
Mientras tanto, advierten que la situación es cada vez más difícil de sostener. “No se puede estar constantemente aumentando el servicio porque las familias tampoco pueden pagarlo”, concluyeron desde el sector.
