Desde la cámara empresarial advierten que el aumento del gasoil desbalanceó los costos y reclaman una urgente actualización tarifaria. Alertan que el sistema “no cierra” y que los usuarios no pueden afrontar más subas
El transporte de media distancia en Argentina atraviesa un momento crítico, con una ecuación económica cada vez más difícil de sostener. El fuerte incremento en el precio del combustible encendió las alarmas en el sector, que reclama una urgente actualización de tarifas para evitar un deterioro mayor del servicio.
Así lo expresó Saúl Isaacson, presidente de la Cámara Empresarial del Transporte Multimodal de Pasajeros, quien advirtió que el aumento del gasoil —que alcanzó un 25,5% en el último mes— impacta de lleno en la estructura de costos.
“Prácticamente nos están sacando la posibilidad de pagar el combustible”, señaló el dirigente en declaraciones a LT3, graficando la gravedad del escenario.
Según explicó Isaacson, el sector ya había iniciado hace dos meses un pedido de actualización tarifaria ante el gobierno de Santa Fe, pero la aceleración de los precios en las últimas semanas agravó aún más la situación.
“Hoy hay una ecuación que no funciona”, resumió, dejando en claro que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos operativos.
El principal problema radica en que el combustible representa uno de los insumos más importantes del sistema. Con subas constantes, el margen de rentabilidad se reduce al mínimo y pone en riesgo la continuidad de los servicios.

El límite: el bolsillo de los usuarios
Sin embargo, el conflicto tiene una doble tensión. Desde el sector reconocen que no es viable trasladar completamente estos aumentos al precio del boleto, en un contexto económico donde el poder adquisitivo sigue deteriorado.
“Sabemos que no se puede aumentar mucho porque la gente no puede pagar muchísimo más”, admitió Isaacson.
Este desfasaje entre costos en alza y tarifas contenidas genera un escenario complejo, donde el equilibrio del sistema aparece cada vez más lejano.
Frente a este panorama, desde la cámara empresarial plantean la necesidad de repensar el esquema del transporte de media distancia, con una revisión integral que contemple costos reales, subsidios y capacidad de pago de los usuarios.
La situación no es ajena a lo que ocurre en otros sectores de la economía, donde el impacto del precio de los combustibles ya comenzó a trasladarse a la logística, la producción y el consumo.
En este contexto, el transporte aparece como uno de los eslabones más sensibles, clave para la conectividad regional y el desarrollo económico, pero cada vez más presionado por una estructura de costos que no deja margen.
