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Trabajadores redoblan sus protestas en Francia contra Macron y su reforma jubilatoria


Macron admitió ayer la "impopularidad" de su decisión de elevar la edad jubilatoria a 64 años, pero dijo que debe regir "para fin de año", cargó contra los sindicatos y la oposición y acusó de "sediciosos" a quienes protagonizaron protestas violentas contra la reforma

El transporte público y el dictado de clases estaban hoy casi paralizados en Francia en la primera gran jornada de huelga y protestas desde que el presidente Emmanuel Macron agravó la indignación pública al aprobar por decreto una resistida reforma jubilatoria.

Manifestantes bloquearon estaciones de tren, el aeropuerto Charles de Gaulle de París y refinerías, un día después de que Macron diera una entrevista por TV en la que defendió su obstinadamente decisión de elevar la edad jubilatoria a 64 años.

Los trenes regionales y de alta velocidad, el metro de París y los sistemas de transporte público en otras ciudades importantes se vieron interrumpidos. Alrededor del 30% de los vuelos en el aeropuerto de París Orly fueron cancelados, informaron autoridades.

Macron admitió ayer la «impopularidad» de su decisión de elevar la edad jubilatoria a 64 años, pero dijo que debe regir «para fin de año», cargó contra los sindicatos y la oposición y acusó de «sediciosos» a quienes protagonizaron protestas violentas contra la reforma.

Los comentarios del presidente liberal fueron los primeros en público sobre la reforma desde que la aprobó por decreto, la semana pasada, pese a que la mayoría de los franceses la rechaza y a las masivas protestas callejeras que generó.

«Esta declaración alimentará la ira», advirtió el secretario general de la central obrera CGT, Philippe Martinez, a la radio RTL, al inicio de la que es la novena jornada de huelga y movilización contra la reforma desde mediados de enero.

La violencia ha recrudecido en los últimos días en manifestaciones espontáneas contra la reforma y contra Macron, aunque las protestas multitudinarias convocadas para hoy por los sindicatos comenzaron de manera ordenada.

Manifestantes cortaron algunas de las principales autopistas y cruces para reducir el tráfico alrededor de varias ciudades, incluyendo Lille, Toulouse y Lyon.

El servicio de trenes se suspendió en la sureña Marsella por manifestantes posicionados cerca de las vías, dijeron autoridades, informó la agencia de noticias AFP.

En los suburbios del norte de París, varias decenas de trabajadores sindicalizados bloquearon una estación de ómnibus en Pantin, impidiendo que unos 200 vehículos salieran durante la hora pico.

Los gremios son la punta de lanza desde enero de la contestación contra el retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y el adelanto a 2027 de la exigencia de cotizar 43 años, y no 42 como ahora, para cobrar una pensión completa.

Macron, reelecto el año pasado hasta 2027, reiteró ayer que la reforma es necesaria para evitar un déficit en la caja de pensiones de Francia en momentos en que crece la expectativa de vida, cae la natalidad y se reduce la proporción de personas que trabajan.

El 7 de marzo lograron movilizar entre 1,28 millones y 3,5 millones de personas, en las protestas más grandes contra una reforma social en tres décadas, pero la manifestación de este jueves es la primera desde que Macron impuso su plan por decreto.

Ayer recibieron un espaldarazo de unos 300 profesionales de la cultura, entre ellos las actrices Juliette Binoche y Camille Cottin, que en una tribuna publicada en el diario Libération pidieron la retirada de una reforma «injusta».

El Gobierno francés invocó una disposición constitucional la semana pasada para que se adoptara la ley de jubilaciones sin la aprobación de la Asamblea Nacional, la Cámara Baja del Parlamento.

Ahora la reforma debe pasar una revisión por parte del Consejo Constitucional de Francia antes de que Macron pueda promulgarla.

Según el principal sindicato docente, hasta el 50% de los maestros de las escuelas primarias estaban de huelga.

Varias acciones de bloqueo de depósitos petroleros, puertos, carreteras y universidades, entre otros, se llevaron a cabo ayer en toda Francia, donde la escasez de combustible se empieza a sentir en un 14% de las estaciones de servicio, según el sector.

La Policía dijo prever «entre 600.000 y 800.000 personas en unas 320 acciones» y espera manifestantes radicales en París y en «más de una decena de ciudades (…), animados por el clima de violencia de estos últimos días».

https://twitter.com/PabloLucini3/status/1638512647351009282

Desde el 16 de marzo, cuando el Gobierno adoptó la reforma por decreto al temer perder la votación en la Asamblea, cientos de personas, en su mayoría jóvenes, salen cada noche a protestar, quemando contenedores y bloqueando calles seguidos por la policía.

Casi 1.000 personas fueron detenidas, unos arrestos que Amnistía Internacional calificó de «detenciones arbitrarias». La oposición de izquierda, abogados, magistrados y la defensora del pueblo expresaron su preocupación por la actuación policial.