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Tamberos santafesinos denuncian que reciben solo $500 de un litro de leche que se vende a $2.000


Desde la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe advirtieron que la rentabilidad del sector es cada vez menor. Aseguran que los productores y los consumidores son los más perjudicados y apuntan contra la distribución de ingresos dentro de la cadena láctea

La crisis que atraviesa la lechería volvió a encender las alarmas en Santa Fe. Mientras continúan cerrando tambos y la actividad pierde rentabilidad, desde la Mesa de Productores Lecheros advirtieron que el principal problema no pasa por la producción ni por los mercados internacionales, sino por cómo se distribuyen los ingresos dentro de la cadena comercial.

Así lo expresó Pedro Morini, asesor de la entidad, quien aseguró que tanto los tamberos como los consumidores terminan siendo los grandes perjudicados.

«El problema no está en los precios internacionales ni en lo que paga el consumidor. Acá los dos afectados son el que produce y el que consume», afirmó en declaraciones a Cadena 3 Rosario.

«El productor recibe apenas una cuarta parte»

Morini explicó que mientras un litro de leche se comercializa en las góndolas por valores cercanos a los 2.000 pesos, el productor percibe apenas entre 500 y 520 pesos.

«Estoy convencido de que la diferencia se la está llevando parte de la cadena láctea. No hay que buscar lejos el problema: está dentro de la misma cadena», sostuvo.

En ese sentido, señaló que para que la actividad vuelva a ser rentable el tambero debería cobrar al menos 650 pesos por litro.

«Hoy estamos muy por debajo de ese valor y así es imposible sostener la producción», remarcó.

El dirigente consideró que los sectores industrial y comercial concentran gran parte del margen económico que deja la venta del producto.

Una actividad con cada vez menos productores

Aunque destacó que las condiciones climáticas actuales favorecen la producción luego de varios años marcados por sequías y fenómenos extremos, Morini aseguró que la situación económica sigue siendo muy delicada.

«Lo vemos muy complicado. El clima ayudó mucho este año, pero los tamberos siguen atravesando una situación tremendamente difícil», indicó.

Además, recordó la fuerte caída que sufrió la cantidad de establecimientos lecheros en las últimas décadas.

«Argentina llegó a tener unos 45.000 tambos y hoy no alcanza a los 9.000. Es una reducción enorme», afirmó.

Según explicó, la falta de rentabilidad y la ausencia de recambio generacional profundizan esa tendencia.

«Muchos hijos vieron sufrir tanto a sus padres trabajando en el tambo que decidieron no continuar con la actividad», lamentó.

Exportaciones sin problemas

Morini aclaró que el escenario internacional no representa hoy una amenaza para la lechería argentina.

«Más del 30% de la producción se exporta y hay mercados con mucha demanda, como Brasil, Chile y varios países árabes. El problema claramente no está ahí», explicó.

Finalmente, resaltó el peso que tiene la actividad para la economía del interior santafesino.

«El tambo mueve más de 120 actividades directas. Es el corazón productivo de muchos pueblos y una actividad que nunca se detiene. Llueva, haga frío o calor, las vacas hay que ordeñarlas todos los días», concluyó.