Desde la Oficina Municipal del Consumidor advierten que la morosidad en alquileres y expensas crece por aumentos que superan a los salarios, traslados de impuestos y la aplicación de intereses punitorios considerados abusivos
La crisis del acceso a la vivienda en Rosario suma un nuevo capítulo: aumentaron de manera sostenida los reclamos de inquilinos por deudas vinculadas al alquiler, las expensas y los cargos asociados a los contratos. Según datos de la Oficina Municipal de Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios, las consultas y denuncias relacionadas con alquileres crecieron un 20% en el último trimestre de 2025 respecto del mismo período del año anterior.
El subdirector del organismo, Ariel D’Orazio, explicó que la suba está directamente vinculada al deterioro del poder adquisitivo y a un esquema contractual que, tras la derogación de la Ley de Alquileres, trasladó mayores costos a los inquilinos. “Los alquileres aumentan por encima de los salarios y, además, muchos contratos incluyen impuestos y expensas a cargo del inquilino. Eso genera atrasos que después se vuelven muy difíciles de revertir”, señaló.
Uno de los cambios más notorios es la frecuencia de actualización de los contratos. Mientras que antes predominaban ajustes anuales o semestrales, hoy son habituales las actualizaciones trimestrales o cuatrimestrales, indexadas por IPC o ICL. “Esa combinación acelera el desfasaje entre ingresos y alquiler, y empuja a muchas personas a rescindir antes de endeudarse”, indicó D’Orazio.
Desde la Oficina del Consumidor también detectaron un fuerte aumento en el cobro de intereses por mora que consideran desproporcionados. Existen casos con tasas superiores al 0,5% diario, lo que equivale a un 15% mensual. “Cuando se aplican esos intereses, la deuda explota. A eso se suman honorarios legales y otros cargos, y el rojo se vuelve prácticamente imposible de levantar”, advirtió el funcionario.
El problema ya no afecta solo a los inquilinos. Cada vez más garantes se acercan al organismo para pedir asesoramiento ante intimaciones de pago o riesgo de embargos. “Muchos se enteran cuando la deuda ya es grande y buscan evitar una judicialización. Intervenimos para intentar acuerdos antes de llegar a ese punto”, explicó.
Como ejemplo del escenario actual, D’Orazio mencionó un caso reciente de un alquiler de 400 mil pesos que, tras cuatro meses de atraso, acumuló una deuda cercana a los 3 millones de pesos al sumar expensas, impuestos, intereses y gastos legales. La inquilina había perdido su empleo formal y la garante temía un embargo de sueldo.
El impacto también se siente en jóvenes y jubilados. Un monoambiente en Rosario ronda los 350 mil pesos mensuales, pero con expensas, servicios e impuestos el gasto puede acercarse a los 600 mil. En paralelo, la jubilación mínima proyectada para febrero de 2026 es de 359 mil pesos. “Hay jubilados que deben destinar toda su jubilación solo al alquiler, y jóvenes que directamente no pueden independizarse”, sostuvo.
Los números reflejan el desajuste: en el último año los alquileres en Rosario subieron en promedio un 51%, mientras que la inflación fue del 32%. “Ese gap explica buena parte de lo que estamos viendo. Cuando el alquiler crece mucho más rápido que el salario, la morosidad deja de ser una excepción y pasa a ser la norma”, concluyó D’Orazio.
