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Día Internacional de la Mujer

Sobrevivir a un intento de femicidio: «Mi historia es la de todas las mujeres»


Lía Basso es integrante de la organización feminista MuMaLá. En el marco de un nuevo Día Internacional de la Mujer, contó sus vivencias y habló con CLG acerca de cómo transformó el dolor en lucha

Por Andrea Astiasuain

Este 8 de marzo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, y en distintos puntos alrededor del planeta, cientos de miles de mujeres saldrán a las calles para exigir que se garanticen sus derechos.

El 2019 no arrancó de la mejor manera para las mujeres e identidades sexuales. La violencia de género se cobra una vida cada 30 horas. Según el Observatorio Nacional de MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), en estos primeros dos meses y el inicio de marzo, 56 mujeres fueron víctimas de femicidios. Por esto, la declaración de la Emergencia Nacional en Violencia de Género será uno de los ejes de la jornada. CLG charló con Lía Basso, sobreviviente de intento de femicidio e integrante de la mencionada organización feminista, sobre cómo transformó el dolor en lucha.

La masividad que tomó el movimiento feminista después del primer #NiUnaMenos no era tal cuando la ex pareja de Lía «empezó a mostrar actitudes violentas, tanto físicas como psicológicas». «La verdad es que no circulaba mucha información sobre el tema, no supe llamarla con nombre y apellido”, relató.

Sin embargo, tenía claro que no soportaba más la situación que estaba viviendo. Sin saber a quién recurrir, fue tomando coraje y decidió abandonar su relación. Lía se quiebra al recordar que el día que tomó la decisión de separarse, su ex pareja la encerró en su departamento y le efectuó dos disparos en la cabeza.

Foto: gentileza Rosario Nuestro

Uno de los patrones que se repiten los femicidas, según indican distintos análisis, es manipular a las mujeres para que no cuenten la situación que están transitando. Lía consideró que en la actualidad todo hubiese sido diferente con el tema instalado en la agenda pública. “Es importante tener la información. Quizás si sos víctima de una situación como la que yo viví es mucho más fácil al tener los recursos, llamar de manera anónima y escuchar qué alternativas tomar y poder hablar sobre lo que te pasa, poder ponerle nombre y apellido, poder reconocer la violencia que estás sufriendo”.

Cuando salió del hospital decidió no quedarse en su casa y poder ayudar a las demás mujeres que sufren situaciones parecidas. “Empecé un largo camino de deconstrucción personal, de desnaturalización de las violencias y a poder ver las distintas violencias que me rodearon toda mi vida en todos los lugares, porque las mujeres desde muy temprana edad recibimos distintas violencias. Empecé un largo y doloroso camino de deconstrucción, que todavía estoy transitando”.

En ese momento se encontró con el camino de la militancia. “Empecé a buscar un lugar que me representara. Necesitaba encontrar una mujer que haya vivido lo que pasé yo y me diga que sí, que iba a salir adelante, que se podía. En las primeras salidas que tuve me encontré a representantes de MuMaLá, que estaban pidiendo firmas para la primera marcha de #NiUnaMenos. Me acerqué a las chicas y les conté lo que había pasado”, apuntó.

Sin embargo, el punto de inflexión fue el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en la ciudad en el año 2016. El poder escuchar otras historias, el sentir que una no está sola. “Participé del taller de femicidios. Fue súper movilizante escuchar las historias de muchas familias que perdieron a hijas, hermanas, primas, madres y amigas. Todas siendo víctimas de femicidios. Quise hablar un montón de veces para contar mi historia y no pude”, dijo.

El día que se realizó la histórica movilización que reunió a 70 mil mujeres en las calles rosarinas, sintió una señal: “El día de la marcha estaba en un casamiento, me cambié, fui y llegué justo con la columna de MuMaLá. Lo sentí como mi lugar”.

Lía está convencida de que militar le cambió la vida porque “es un camino lindo de transitar. Permite poder transmitir a través de la Educación Sexual Integral o de charlas en la que he participado”. La actual militante expresó: “Intentamos explicarles a las mujeres qué es la violencia de género, cuáles son los tipos de violencia, informar que hay otras violencias además de la física, contar cómo es cada una de esas violencias y ejemplificar. Son cosas que están buenas porque resuena mucho en las chicas que yo no quiero que naturalicen nunca más cualquier maltrato o destrato”.

Basso cuenta que con la lucha activa intenta ser la voz de las que ya no están, para que ninguna mujer tenga miedo de hablar o de pedir ayuda. «Queremos que pueda dar las luces de alerta temprano y que ninguna tenga una situación extrema como yo viví, que afortunadamente puedo contarla y no como otras, que no pueden”, sostuvo..

Consideró también que todo lo que vivió la movilizó para comprometerse no sólo con la militancia feminista, sino con las cuestiones sociales en general. “Empecé a estudiar la carrera de Trabajo Social. Lo que viví hizo que me interese en las distintas cuestiones que se van dando, con otras violencias”, argumentó.

A pesar de que el movimiento de mujeres supo poner en agenda pública la situación que viven en diferentes partes del mundo, los femicidios no cesan y el número se mantiene estable desde hace años. Lo que demuestra la falta de políticas públicas para poder resolver la problemática. El gobierno de Mauricio Macri destinó $11,36 por mujer del Presupuesto nacional para prevenir, erradicar y sancionar la violencia machista, un 18% menos que el año anterior si se tiene en cuenta la inflación.

Según el Observatorio de MuMaLá, el 61% de los femicidas eran pareja o ex pareja de las mujeres asesinadas por el sólo hecho de ser mujer. La metodología más utilizada (35,5%) es el asesinato con arma de fuego, de las cuales en su mayoría eran reglamentarias. El lugar más inseguro para las mujeres no parece ser la calle, ni los espacios públicos, sino su propia casa. El 44% de los femicidios ocurrieron en el hogar de la víctima.

En ese sentido, Lía comentó: “Mi historia no tiene nada en particular, no tiene nada de singular ni de propio. Mi historia es la historia de todas las mujeres. Cada vez que leo una historia de femicidio, o de intento de femicidio, la historia es siempre igual”.

Finalmente, deslizó: “Mi anhelo es que mediante la Educación Sexual Integral, o distintas charlas, podamos lograr una sociedad más justa, con igualdad de derechos y equidad de oportunidad para las mujeres”.