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Sigman: «En el segundo trimestre del año que viene la pandemia estará controlada»


El cerebro empresarial detrás de la producción local de la vacuna contra el coronavirus participó junto a otros especialistas de un ciclo sobre bioeconomía y salud organizado por La Usina Social. CLG fue parte del encuentro: todos los detalles

Por Franco Albornoz

“La vacuna estaría aprobada antes de fin de año. Siento como un regalo la posibilidad de ser parte de un proyecto así en este momento de mi vida, es una bendición. Puede sonar raro, pero es una motivación que exista la posibilidad de distribuirla de manera equitativa para toda la población y ‘non profit’ (sin obtener beneficios), al tiempo de promocionar la ciencia de modo que todos nuestros ciudadanos mejoren su calidad de vida”.

Quien define así su rol como empresario y persona es Hugo Sigman, dueño del Grupo Insud, y el cerebro detrás del anuncio que hizo el presidente Alberto Fernández sobre la producción argentina de la vacuna que desarrollan la Universidad de Oxford y el laboratorio británico sueco AstraZeneca. Lo hizo en el marco de un ciclo sobre bioeconomía y salud organizado por La Usina Social, del que también participaron el ex gobernador Miguel Lifschitz, el intendente Pablo Javkin y prestigiosos especialistas en la materia como Esteban Lombardia, CEO de Terragene; y Fabián Fay, presidente de laboratorios CIBIC SA.

“La vacuna se aprobará entre noviembre y diciembre”

“Estamos viviendo un drama que es esta pandemia. Un acontecimiento inédito en la ciencia, que rompió barreras políticas y de países dentro del ámbito de la ciencia. Se perdió el narcisismo científico para, con generosidad, acelerar los procesos en la búsqueda de una cura, este es un hecho a destacar y que no tiene precedentes”, indicó Sigman, quien adelantó que la vacuna, que se encuentra en fase 3, “se aprobará entre noviembre y diciembre”.

En este sentido, el titular de la empresa que producirá la vacuna, contó los pormenores que desembocaron en la elección de Argentina como país productor. “El acuerdo entre Oxford y AstraZeneca tiene características que son sobresalientes: AstraZeneca vende la vacuna sin obtener beneficios y se distribuye equitativamente en todo el mundo. Como no había fábricas suficientes se hicieron acuerdos en distintas partes del planeta como India, Estados Unidos, y Suiza, pero Latinoamérica se había quedado sin vacuna. Por eso decidieron buscar compañías que pudieran fabricarlas y nos contactaron. Desde ese momento nos comprometimos a dedicar todas nuestras plantas en Argentina a este proceso”.

“La pandemia terminó con el narcisismo científico y rompió barreras políticas»

En cuanto a las particularidades y características de la vacuna desarrollada por Oxford, Sigman comentó que se originó por medio de elementos presentes en el resfrío de los chimpancés. “Se le quitaron genes para evitar que se replique en nuestro cuerpo, pero se procedió a una clonación que permita que el virus nos transmita información para producir el antígeno”, indicó.

Y ponderó el nombre de Sarah Gilbert, para muchos una mujer desconocida, pero cuyo trabajo fue fundamental para el proceso de desarrollo de una cura definitiva. “Es profesora de vacunología en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, quienes también crearon la vacuna contra la viruela. Sarah es una persona muy interesante, incluso para el mundo del feminismo: tiene trillizos y con su pareja acordaron que su marido, también científico, se ocuparía de las tareas de la casa y de cuidar de los niños. Es una mujer brillante”.

Sarah Gilbert, la científica que lidera la investigación de la vacuna de Oxford

 

Los pensamientos de Sigman a lo largo de la charla ponen de manifiesto ideas no muy comunes dentro del empresariado argentino. Y la apuesta por la vacuna demuestra esta teoría de manera empírica. “Mis plantas en Argentina producirán ‘a riesgo’, es decir que si se aprueba se usa, y de lo contrario se tira”, detalló, aunque aclaró que llegó a un acuerdo con la fundación mexicana Carlos Slim, con quien mantiene una gran relación personal. “Nos van a financiar los insumos y nosotros asumiremos los costos laborales”.

«La vacuna se originó por medio de elementos presentes en el resfrío de los chimpancés»

“A pesar del drama de crisis y muertes tengo la sensación de que estamos cercando la pandemia desde tres perspectivas distintas: primero la sanitaria, desde los nuevos tratamientos que vienen y desde la prevención con las vacunas. Estoy convencido de que algunas plataformas vacunales van a llegar a tiempo y me parece que en el segundo trimestre del año que viene vamos a vivir una situación muy distinta: la pandemia va estar controlada desde el punto de vista terapéutico y preventivo”, concluyó.

¿Quién es Hugo Sigman?

Sigman, de 76 años, hoy vive en España, pero reparte buena parte de su tiempo y sus relaciones en la Argentina. Allí viajó hace casi 45 años como exiliado de la dictadura militar y fundó la primera empresa de su grupo, Chemo, en 1977. Su relación personal con el ministro Ginés González García, consolidada en tiempos de la presidencia de Néstor Kirchner y la ley de medicamentos genéricos y, sobre todo, una visión compartida de apoyo a la ciencia y la investigación local, son uno de los vértices de este acuerdo. En 2009, durante la pandemia de Gripe A, Sigman también tuvo un rol a la hora de conseguir la producción nacional de vacunas. A través de un acuerdo con el laboratorio suizo Novartis obtuvo la licencia para fabricar la vacuna en el país, en un momento en el que los dólares comerciales que se gastaban para comprar las versiones importadas dolían cada vez más.

Sigman se exilió en España hace casi 45 años

Su holding, el Grupo Insud, que fabricará la vacuna para combatir el coronavirus, produce en medicamentos en ambos países, pero también se expandió al mercado asiático, con inversiones en China. Su fortuna está valuada en US$2000 millones, según la revista Forbes, pero su poder no se limita a la industria farmacéutica, sino que se extiende a negocios tan diversos como la industria audiovisual para la producción de películas como «Relatos Salvajes» y «El Clan», entre otras.

Carlos Slim Helú es un empresario, filántropo​ e ingeniero mexicano, amigo personal de Sigman

 

Sigman representa una rareza dentro del empresariado argentino. Sus negocios privados le permitieron cosechar una fortuna que multiplicó desde los años 70 hasta la actualidad, algo que hizo sin renunciar a las banderas ideológicas de igualdad, habitualmente antagónicas con el mundo corporativo.

Sigman financió películas como «Relatos Salvajes» y «El Clan», entre otras. También proyectos culturales como la edición en español de la publicación periodística Le Monde Diplomatique.

Esas ideas quedaron de manifiesto en la charla organizada por La Usina, donde el empresario “ponderó la Universidad Pública” y se describió como “hijo del sistema público argentino”. Además, fue el padrino de un fondo de inversión que permite armar sus empresas a más de 500 grupos científicos del país. “Lo hacemos cuando faltan recursos y sobran ideas”, contextualizó.

Ese maridaje lo acompaña desde el principio y marcó su carrera: el hombre que ahora cautiva la atención porque una de sus empresas fabricará la vacuna contra el coronavirus se hizo millonario con el negocio de los laboratorios, diversificó sus inversiones hacia el área energética, entre otras, pero al mismo tiempo financió proyectos culturales como la edición en español de la publicación periodística Le Monde Diplomatique.

A lo largo de los años, el empresario construyó decenas de relaciones con políticos de todo tipo. Es amigo del ex presidente español Felipe González y mantiene una excelente relación con el mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, quien financiará la vacuna del coronavirus que hará su laboratorio. Sigman y Slim suelen compartir desde hace un tiempo un encuentro que junta a los multimillonarios del mundo con sus hijos una vez por año para intercambiar experiencias.

Médico y empresario

“El desarrollo de un país está relacionado a muchísimos factores. Uno de ellos es la inversión en investigación, desarrollo e innovación que hace ese país. Esto es fundamental, y debe trascender a los cambios de gobierno. Debemos mirar el mediano y largo plazo, para que el país ingrese a la sociedad del conocimiento, generar valor agregado, tener una presencia internacional basada en los resultados de esa investigación”, detalla Sigman en su web personal. “Y en esto tenemos mucha responsabilidad los empresarios: no solo Argentina destina una porción ínfima de su PBI al I+D+i comparada con otros países, de esa inversión el 85% proviene del sector público”, agrega.

Allí repasa los comienzos del grupo en Barcelona, junto a Gold, y destaca que el diferencial que les permitió crecer fue el conocimiento técnico acompañado de la pasión. “La mayoría de nuestros competidores tenía mejor formación comercial, eran expertos en transacciones y yo nunca había hecho un cheque, pero teníamos vocación científica y teníamos un propósito, que era hacer más accesibles los medicamentos para mejorar la calidad de vida de las personas. Rápidamente comprendí una cosa: el comerciante siempre está en el medio entre el que fabrica y el que compra. Entendí que debíamos producir nosotros mismos”.