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Se profundiza la crisis laboral: despidos, paros y fábricas en jaque en distintos puntos del país


Conflictos en la industria textil, frigorífica, del calzado y en los puertos exponen un escenario de ajuste, precarización y pérdida de puestos de trabajo. Gremios advierten por un modelo que golpea a la producción nacional y reclaman respuestas urgentes

La crisis económica y el retroceso de la actividad productiva siguen teniendo un fuerte correlato en el mundo del trabajo. En las últimas horas, distintos conflictos laborales estallaron en sectores clave de la industria y la logística, con despidos masivos, suspensiones, deudas salariales y paros, configurando un panorama de creciente preocupación social.

Uno de los focos más visibles se registra en la fábrica de lencería Cocot, donde más de 140 trabajadores fueron despedidos y el resto del personal denuncia salarios adeudados y pagos fraccionados. La situación derivó en una protesta en la planta, en reclamo de la reincorporación de los despedidos, el pago inmediato de los haberes y garantías de continuidad laboral. Desde el sector advierten que los despidos se producen con la planta en funcionamiento y sin una caída abrupta de la producción, lo que refuerza la sospecha de un ajuste empresarial encubierto.

El conflicto en Cocot se inscribe en un escenario más amplio de crisis de la industria textil, atravesada por la caída del consumo, el aumento de costos y políticas que afectan a la producción nacional.

En paralelo, el Puerto de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, quedó paralizado por un paro de estibadores luego de que la empresa Urcel Argentina SA se negara a reconocer al SUPA local como sindicato con representación legal. Los trabajadores denuncian además la intención de la empresa de traer personal de otras localidades para reemplazar mano de obra local, en un intento de precarizar las condiciones laborales y desconocer el convenio colectivo.

Desde la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA) expresaron un fuerte respaldo al reclamo y denunciaron un esquema de explotación y connivencia entre sectores empresariales y políticos. La situación generó además una reacción solidaria del SUPA Bahía Blanca, que declaró el estado de alerta y movilización, ampliando el alcance del conflicto a nivel nacional.

Otro frente crítico se vive en La Pampa, donde el Frigorífico Pico, propiedad de la familia Lowenstein —creadores de la marca Paty— atraviesa una profunda crisis financiera. La empresa arrastra una deuda superior a los 9.000 millones de pesos con el Banco de La Pampa y un pasivo total cercano a los 30.000 millones con distintas entidades. En este contexto, ya se produjeron despidos y suspensiones masivas: de un plantel que supo ser de 500 trabajadores, actualmente cientos se encuentran sin tareas o directamente fuera de la empresa.

La caída de la faena y el deterioro del mercado interno profundizan un escenario que los gremios describen como “sombrío”, mientras se desarrollan negociaciones para evitar un colapso mayor de la actividad.

La industria del calzado también atraviesa un momento crítico. En la ciudad misionera de Eldorado, la histórica empresa Dass redujo su plantel de más de 1.500 trabajadores a apenas 280. Delegados de la UTICRA advierten que la producción está asegurada solo hasta mediados de año y que el futuro dependerá de la llegada de nuevos pedidos, en un contexto marcado por la apertura importadora y la caída del consumo.

Datos sectoriales indican que las ventas de calzado se desplomaron más de un 30% en los últimos años y que la capacidad instalada de las fábricas ronda apenas un tercio de su potencial, con miles de puestos de trabajo perdidos en todo el país.

Los distintos conflictos, aunque pertenecen a rubros diferentes, comparten un denominador común: despidos, precarización, pérdida de derechos y un modelo económico que impacta de lleno en la producción nacional. Desde las organizaciones sindicales advierten que, sin políticas activas de protección al empleo y a la industria, el deterioro social seguirá profundizándose.

Mientras tanto, crecen las protestas, los paros y los estados de alerta en todo el país, en defensa de un reclamo que se repite: trabajo digno, salarios al día y futuro para la industria argentina.