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¿Qué fue de los sobrevivientes?

Se cumplen dos años de la tragedia que conmovió al fútbol


Pasadas las 22 horas del 28 de noviembre de 2016, el vuelo 2933 de la compañía LaMia se estrellaba en Cerro Gordo, en Colombia. La noticia daba vuelta al mundo. La tripulación del vuelo junto a jugadores, dirigentes y cuerpo técnico del Club Chapecoense se encontraba con la muerte.

El equipo brasileño se trasladaba al país cafetero para jugar la primera final continental de su historia. Se debía enfrentar a Atlético Nacional por la Copa Sudamericana, de la que resultó campeón tras un gesto del equipo colombiano. A dos años de la tragedia que conmovió al mundo de fútbol, el club que supo reinventarse hoy pelea por la permanencia en el Brasileirao. Pero, ¿qué fue de la vida de los sobrevivientes?

De los 77 tripulantes, sólo 6 pudieron contar la tragedia. Entre ellos hay tres futbolistas, un periodista, una azafata y el mecánico de aviones.

Uno de los jugadores es el lateral izquierdo Alan Ruschel. Fue el primer sobreviviente que se rescató del accidente. Fue trasladado al hospital y fue sometido a dos cirugías en la columna vertebral y superó el riesgo de quedar parapléjico.

Después del accidente, el lateral prometió volver a jugar el fútbol. Y cumplió. Fue el único jugador que volvió a vestir los colores del verdolaga. Su regreso a las canchas se produjo en agosto de 2017 en un encuentro ante Barcelona en el Camp Nou, correspondiente al Trofeo Joan Gamper. Su primer gol fue frente a la Roma en otro amistoso donde convirtió de penal, y fue dedicado a los 71 fallecidos en el accidente.

Helio Neto fue el último en ser rescatado y fue gracias a que una de las personas que fueron a auxiliar al lugar del hecho insistió con seguir buscando y tras escuchar quejas logró encontrar al jugador. El defensor central que estuvo en estado crítico tuvo que ser intervenido por lesiones en el tórax y en la cabeza. El 22 de diciembre del año pasado en un partido a beneficio volvió a pisar el césped tras recibir la noticia de que podría volver a jugar al fútbol. Todavía no lo hizo de manera profesional en partidos oficiales.

El arquero Jackson Follman, tenía 24 años y una carrera prometedora cuando ocurrió el accidente. Perdió su pierna derecha y fue intervenido en el tobillo izquierdo, lo cual lo llevó a abandonar su carrera futbolística. Pero no se dio por vencido. Tras varios meses en el hospital, en febrero del año pasado empezó a caminar con una prótesis. En la actualidad, el arquero es embajador del club y sueña con jugar los paralímpicos.

El periodista sobreviviente, Rafael Henzel, cubría la actualidad del Chapecoense. Tras casi un mes ingresado en un hospital de Medellín, logró regresar a Chapecó junto a Alan Ruschel y en la actualidad sigue ejerciendo su profesión como locutor de radio y continúa analizando los partidos del conjunto brasileño.

La azafata Ximena Suarez fue la última en abandonar el hospital de Colombia. Fue una de las que más sufrió daños psicológicos, a tal punto que no pudo continuar con su profesión, dedicándose exclusivamente al modelaje.

Erwin Tumiri, el mecánico de aviones, sigue trabajando en todo lo relacionado a la aeronáutica y sigue perfeccionándose para ser piloto comercial en Bolivia, ciudad de la cual es originaria la compañía LaMia.