Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, la provincia registró una caída del 3,4% en el empleo formal dentro de unidades productivas
Santa Fe aparece entre las provincias más golpeadas por la pérdida de empleo registrado desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas cayó de 632.761 a 611.230, lo que representa 21.531 puestos de trabajo menos y una contracción del 3,4%.
Los datos surgen de las series de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y reflejan el impacto sobre el entramado productivo santafesino, con especial incidencia en las pequeñas y medianas empresas. En el mismo período, desaparecieron 3.239 empleadores, una reducción del 6,4%.
El recorte laboral se concentró principalmente en las empresas de hasta 500 trabajadores, que explican el 80,8% de los puestos perdidos: 17.404 empleos. Las compañías de mayor tamaño redujeron otros 4.127 puestos, equivalentes al 19,2% de la caída total.
Por sectores, la industria manufacturera encabezó las pérdidas, seguida por transporte y almacenamiento, enseñanza y alojamiento y servicios de comida. El escenario se suma a los indicadores de retracción de la actividad fabril y a los cierres y ajustes registrados en distintos puntos de la provincia.
La industria santafesina, entre los sectores más afectados
La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) informó que la producción manufacturera cayó un 1,9% interanual en agosto y acumuló una baja del 3,3% durante los primeros ocho meses de 2026. Según el relevamiento de la entidad, el 66% de las ramas industriales analizadas presentó retrocesos.
Uno de los casos más marcados fue el de la maquinaria agropecuaria, cuya producción se desplomó un 37,9% frente a agosto de 2025.
Los registros de la SRT también muestran la magnitud del retroceso en el empleo industrial. Desde diciembre de 2023, el sector perdió 12.246 trabajadores registrados, al pasar de 138.251 a 126.005, una caída del 8,9%. Además, se redujo en 508 la cantidad de empleadores industriales, equivalente a un descenso del 8,6%.
A este panorama se suma la evolución del consumo energético: la demanda eléctrica de los grandes usuarios industriales cayó un 5,6% interanual y se ubicó un 18,4% por debajo de los niveles de 2023.
Entre los factores que explican la situación, Fisfe mencionó la retracción del consumo privado, la caída de la inversión, la paralización de la obra pública, el avance de las importaciones de bienes finales y los elevados costos operativos.
Menos empresas y puestos de trabajo
El relevamiento de la SRT muestra que la desaparición de empleadores se concentró en las empresas de hasta 500 trabajadores. Mientras ese universo perdió 3.243 firmas, las compañías de más de 500 empleados pasaron de 115 a 119, un crecimiento del 3,5%.
Dentro de los sectores más afectados por la reducción de empresas, transporte y almacenamiento registró una caída del 22,5%, con 1.414 empleadores menos.
La combinación de cierres, reducción de personal y menor actividad configura un escenario complejo para las economías regionales, donde las pequeñas y medianas empresas tienen un papel central en la generación de puestos de trabajo.
El ajuste salarial también alcanza a las grandes empresas
La caída del empleo se vincula con otro fenómeno: la reducción del costo laboral en un contexto de menores ventas. Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia sobre grandes compañías señaló que la masa salarial declarada —incluidas remuneraciones, beneficios y cargas sociales— cayó un 16,7% en términos reales entre el promedio de 2023 y el primer semestre de 2026.
En ese mismo período, las ventas de los sectores de alimentos y bebidas, materiales y construcción y consumo retrocedieron entre un 25,8% y un 37,3%. En cambio, petróleo y gas creció un 24,3%, mientras que energía regulada avanzó un 8,3%.
Pese a la caída de las ventas en varios rubros, los márgenes de rentabilidad resistieron. El bloque energético registró un retorno sobre ventas cercano al 35%, mientras que alimentos y consumo mantuvieron tasas del 7,2% y el 10,8%, respectivamente.
El informe sintetizó esa dinámica con una conclusión: «menos pagos al personal explican por qué ciertos márgenes de ganancias sectoriales pudieron recuperarse en un contexto de menores ventas».
Incluso entre los sectores con mejores resultados hubo recortes. En petróleo y gas, la masa salarial cayó un 22,7% y el empleo formal se redujo un 11%.
Cierres y recortes en el cordón industrial del Gran Rosario
El deterioro de la actividad también se refleja en empresas con presencia en Rosario y su área metropolitana.
Entre los casos mencionados se encuentra el cierre de la planta de Electrolux, ubicada en Batlle y Ordóñez al 3400, que dejó alrededor de 200 trabajadores despedidos después de medio siglo de actividad. También se registraron el cierre de una planta de caucho sintético de Pampa Energía y recortes de actividad en Adient y General Motors.
A esos casos se suman los despidos denunciados en Nación Servicios y los 36 trabajadores que, según el material de origen, fueron desvinculados en una misma tanda dentro de la construcción.
La situación se inscribe en un contexto nacional de ajustes industriales. Durante la misma semana se conocieron el cierre de la planta de Bunge en Campana, con unos 110 trabajadores bajo convenio y alrededor de 250 empleos si se incluyen contratistas, y la paralización durante siete semanas de parte de la producción de Stellantis en Córdoba.
Jubilaciones: el aumento de noviembre y el impacto en los ingresos
El deterioro del empleo y la actividad convive con las dificultades que enfrentan los hogares para sostener su poder adquisitivo. En ese contexto, la ANSES oficializó un incremento del 1,93% para noviembre de 2026.
Con esa actualización, la jubilación mínima quedó establecida en $444.158,46. Al sumar el bono de $70.000, el ingreso total alcanza los $514.158,46 para quienes cobran el haber mínimo y reciben ese refuerzo.
Sin embargo, los valores quedan por debajo de la canasta básica total de septiembre, que se ubicó en $528.319 para un adulto. Para una familia tipo, el costo de esa canasta ascendió a $1.632.505.
A su vez, el proyecto de Presupuesto 2027 contempla mantener el bono previsional en $70.000, sin aumentos nominales, y proyecta una reducción de unos 79.000 jubilados y pensionados, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso citados en el informe original.
De esta manera, los datos sobre empleo, producción y salarios muestran las distintas dimensiones de una crisis que afecta al entramado productivo santafesino y repercute también en los ingresos de los hogares.
