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Rusia sustituye al comandante de su ofensiva en Ucrania tras las últimas derrotas


Surovikin, de 55 años, es un veterano de la guerra civil en Tayikistán de los años 90, de la segunda guerra de Chechenia (años 2000) y de la intervención rusa en Siria, lanzada en 2015

El ejército ruso anunció este sábado el nombramiento de un nuevo comandante al mando de la invasión en Ucrania, en medio del avance de la contraofensiva de las fuerzas de Kiev en el terreno, incluyendo regiones que el Kremlin anexó tras ocuparlas militarmente.

«El general del ejército Serguei Surovikin fue nombrado comandante del agrupamiento combinado de tropas en la zona de la operación militar especial» en Ucrania, anunció el vocero del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov.

Surovikin, de 55 años, es un veterano de la guerra civil en Tayikistán de los años 90, de la segunda guerra de Chechenia (años 2000) y de la intervención rusa en Siria, lanzada en 2015, consignó la agencia de noticias AFP.

Hasta ahora, dirigía el agrupamiento de fuerzas «Sur» en Ucrania, según un informe del ministerio ruso, fechado en julio.

El nombre de su predecesor nunca fue revelado oficialmente, pero según los medios rusos, se trataba del general Alexander Dnornikov, otro veterano de la segunda guerra de Chechenia y comandante de las fuerzas rusas en Siria de 2015 a 2016.

La decisión se produjo tras una serie de derrotas de las fuerzas rusas en Ucrania.

Rusia fue expulsada a principios del mes pasado de la mayor parte de la región de Jarkov, en el noreste, a raíz de una contraofensiva ucraniana que permitió que Kiev recuperara miles de kilómetros cuadrados de territorio.

Las tropas rusas también perdieron 500 kilómetros cuadrados en la región de Jerson, en el sur de Ucrania, y se replegaron más recientemente en Limán, un importante centro logístico actualmente controlado por los ucranianos.

Una serie de derrotas que llevó al líder checheno Ramzan Kadirov a criticar, sobre todo, al mando militar; y a un alto responsable parlamentario, Andrei Kartapolov, a instar públicamente al ejército a «dejar de mentir» sobre sus derrotas.

El anuncio llegó el mismo día en que una explosión destruyó parcialmente el puente de Crimea, clave para el abastecimiento de esa península anexionada por Moscú y de las fuerzas rusas en Ucrania.