El frente de sindicatos y organizaciones sociales marcharán el martes 10 a Plaza San Martín y habrá cortes en accesos a la ciudad
Rosario se prepara para ser una de las ciudades clave del plan de lucha nacional contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Un amplio frente de sindicatos y organizaciones sociales comenzó a organizar en la ciudad las acciones locales de la jornada federal, que tendrá como eje una movilización el martes 10 de febrero al mediodía en Plaza San Martín, frente a la sede local de Gobernación.
La decisión se tomó en una primera reunión de coordinación en la que participaron representantes de la CTA Autónoma, ATE Rosario, el Sindicato de Aceiteros, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), gremios portuarios, la Fenat y movimientos sociales, entre otros espacios. Desde este frente definieron a la iniciativa oficial como una “contra reforma laboral con perfil esclavista” y adelantaron que, además de la marcha, se evalúan cortes en los principales accesos a Rosario y una logística especial para recibir a delegaciones gremiales de alcance nacional.
La jornada rosarina formará parte de una serie de protestas federales impulsadas por el Frente de Sindicatos Unidos. El puntapié inicial será este jueves 5 en la ciudad de Córdoba, mientras que una semana después la movilización se trasladará a Rosario, consolidando a la ciudad como uno de los principales puntos de referencia del rechazo sindical al proyecto.
Desde el espacio convocante explicaron que la estrategia de movilizar en el interior del país apunta a interpelar directamente a gobernadores y legisladores nacionales. “Somos un espacio que viene construyendo la unidad para frenar la inhumanidad de este gobierno. Se van a sumar más organizaciones y la idea es confluir en la más amplia unidad posible”, señalaron. Y agregaron: “En la previa al debate de la reforma laboral es fundamental movilizar en todo el país, porque ahí están quienes van a definir si se destruye o no el mundo del trabajo formal en la Argentina”.

La CGT Rosario se desmarca
A diferencia de este frente, la CGT Regional Rosario decidió no participar, por el momento, de la movilización del 10 de febrero. Su secretario general, Miguel Vivas, sostuvo que, aunque el rechazo a la reforma es compartido, este tipo de acciones deberían enmarcarse en las decisiones orgánicas de la central.
“Todos estamos en contra de la reforma laboral, el motivo de lucha es el mismo, pero hay que ser orgánicos. La unidad se debilita si cada cual hace algo por su cuenta”, afirmó en declaraciones al diario La Capital. Además, remarcó que la CGT Rosario actuará en consonancia con lo que defina la conducción nacional: “Vamos a hacer todo lo que la CGT nacional nos pida. Si hay que movilizar o hacer un paro en defensa de los trabajadores, lo haremos sin duda”.
Vivas también defendió la estrategia de diálogo y negociación política que viene sosteniendo la central, aunque aclaró que, si el gobierno avanza sin escuchar los reclamos, podrían tomarse medidas de fuerza. “Que haya negociaciones no significa ser débil. No vamos a aceptar nada que vaya en contra del trabajador”, sostuvo, según información del portal Mundo Gremial.
Debate abierto en la CGT nacional
En paralelo, la conducción nacional de la CGT atraviesa horas decisivas. Este viernes realizará una reunión “recargada” de su Consejo Directivo, luego de que se cayeran encuentros previstos con los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora, y de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, con quienes buscaban dialogar para frenar el apoyo de sus legisladores a la reforma.
Las dificultades para concretar esas reuniones profundizaron el debate interno entre los sectores más moderados, que apuestan a seguir negociando, y el ala más combativa, que impulsa un plan de lucha con movilizaciones en las calles, como las ya convocadas en Córdoba y Rosario junto a sindicatos de las CTA.
Mientras el Gobierno nacional también despliega gestiones con gobernadores para asegurar respaldos, el movimiento obrero discute cómo pararse frente a un proyecto que, advierten, implica un retroceso histórico en derechos laborales. En ese escenario, Rosario vuelve a quedar en el centro de la escena como una de las plazas donde se expresará con fuerza el rechazo a la reforma.
