Ciudad

Rosario se paralizó por la Selección: calles semivacías, bares llenos y una ciudad teñida de celeste y blanco


El segundo partido de Argentina en el Mundial 2026 transformó por dos horas la rutina rosarina

Rosario volvió a vivir una de esas postales que sólo puede generar un Mundial. Este lunes, durante el partido entre Argentina y Austria por la segunda fecha de la Copa del Mundo 2026, la ciudad prácticamente detuvo su ritmo habitual para acompañar a la Scaloneta y, especialmente, a su hijo pródigo: Lionel Messi.

Desde poco antes de las 14, el movimiento habitual del centro comenzó a disminuir notablemente. Las calles se fueron vaciando, los comercios bajaron el ritmo de atención y los rosarinos buscaron algún televisor para seguir las alternativas del encuentro.

La escena se repitió en distintos puntos de la ciudad. En la peatonal Córdoba, decenas de personas se agruparon frente a locales comerciales que instalaron pantallas para transmitir el partido. Algunos seguían las jugadas desde la vereda, otros se detenían unos minutos y continuaban su camino, pero todos con la mirada puesta en lo que ocurría en la cancha.

Los bares fueron otro de los grandes protagonistas de la jornada. Desde temprano comenzaron a llenarse y, cuando el árbitro dio la orden inicial, muchos ya no tenían mesas disponibles. Entre cafés, almuerzos tardíos y alguna cerveza compartida, grupos de amigos, compañeros de trabajo y familias completas alentaron a la Selección.

Durante casi dos horas, Rosario vivió una calma poco habitual. El tránsito disminuyó notablemente, las veredas lucieron semivacías y el ruido cotidiano de la ciudad cedió espacio a los gritos de gol, los aplausos y los comentarios futboleros que salían desde bares, oficinas y viviendas.

La ciudad se vistió de celeste y blanco. Camisetas argentinas aparecieron por todos lados, muchas con el número 10 de Messi en la espalda. Algunos las llevaron sobre camperas abiertas para desafiar el frío invernal; otros las lucieron con orgullo durante toda la jornada.

La coincidencia con los festejos recientes por el Día de la Bandera le aportó además un clima especial. Apenas dos días después de que miles de personas celebraran junto al Monumento Nacional a la Bandera, el sentimiento patriótico volvió a expresarse a través del fútbol y de una Selección que sigue despertando ilusión.

En Rosario, cada presentación de Argentina tiene un significado diferente. La presencia de Messi convierte cada partido en un acontecimiento especial para una ciudad que observa con emoción los últimos capítulos mundialistas del mejor futbolista de su historia.

Una vez finalizado el encuentro, pasadas las 16, la normalidad comenzó a regresar lentamente. Las calles recuperaron movimiento, los comercios retomaron su actividad habitual y el tránsito volvió a poblar las principales arterias de la ciudad.

Pero durante esas dos horas, Rosario volvió a demostrar que cuando juega Argentina, y sobre todo cuando juega Messi, todo puede esperar. La ciudad se detiene, se une detrás de una camiseta y vuelve a latir al ritmo de la Selección.