El artista puertorriqueño brilló ante unas 17 mil personas en el Autódromo con un repaso de sus grandes éxitos
Rosario vivió una noche inolvidable con el regreso de Ricky Martin, quien volvió a la ciudad con su gira “Ricky Martin Live Tour 2026” y ofreció un show cargado de hits, baile y emoción en el Autódromo Municipal Juan Manuel Fangio, que lució colmado con unas 17 mil personas.
Desde temprano, el movimiento fue intenso en la zona del Autódromo, con fanáticos que llegaron desde distintos puntos del país para ser parte de una noche que prometía ser especial. Y cumplió: el espectáculo fue una verdadera fiesta sin pausas, en la que el artista repasó décadas de carrera con un repertorio repleto de clásicos.
El arranque fue a puro ritmo con “Pégate”, seguido por hits como “María”, “Adrenalina” y “Bombón de azúcar”, que hicieron estallar a un público que no tardó en abandonar las sillas para acercarse al escenario. Con un despliegue escénico impactante y una energía arrolladora, Ricky demostró por qué sigue siendo uno de los grandes referentes del pop latino.

En uno de los pocos momentos en los que tomó la palabra, el cantante saludó a la ciudad y dejó un mensaje que conectó con sus fans: “Hola Rosario, ¿cómo estás? Te amo. Acá podemos ser libres y romper todas las barreras. Quiero que canten y bailen”.
El show también tuvo su costado más íntimo, con baladas como “Vuelve”, “Tal vez” y “Fuego de noche, nieve de día”, que generaron uno de los momentos más emotivos de la noche. Sin embargo, la calma fue pasajera: rápidamente el recital volvió a convertirse en una fiesta con temas como “Mordidita” y “Vente pa’ ca”.
El tramo final tuvo un condimento inesperado: la lluvia. Pero lejos de opacar el espectáculo, sumó épica a una noche que ya era inolvidable. Nadie se movió. Al contrario, el público redobló la energía y acompañó cada canción como si fuera la última.

El cierre llegó con dos himnos infaltables: “Livin’ la vida loca” y “La copa de la vida”, que desataron la euforia total en el predio. Antes de despedirse, el artista agradeció el cariño del público rosarino y dejó la puerta abierta a un pronto regreso: “Los amo con el alma. Nos vemos muy pronto y con nueva música”.
Pero como suele pasar en estas noches, el final fue apenas una formalidad. Bajo la lluvia y entre pilotines, los fans siguieron cantando y bailando, resistiéndose a que la fiesta termine. Rosario, una vez más, se rindió ante el carisma y la potencia de un show que quedará en la memoria.
