El presidente necesitaría solicitar autorización al Congreso antes de atacar a Teherán

El Senado de Estados Unidos, con impulso demócrata y el apoyo de un grupo de republicanos, aprobó hoy una resolución no vinculante con la que procura impedir al presiente Donald Trump que use la fuerza de las armas contra Irán sin la previa autorización del Congreso.

La iniciativa aprobada necesita la firma de Trump para convertirse en ley, pero su efecto será simbólico debido a que el jefe de la Casa Blanca ha anticipado que la vetará.

La resolución fue avalada por toda la bancada demócrata, con el apoyo de ocho senadores republicanos.

Los demócratas presentaron la resolución aprobada primero en la Cámara de Representantes luego de que Trump ordenara en enero pasado el ataque que mató al jefe de inteligencia iraní, Qassem Soleimani, la figura más influyente de las fuerzas armadas del país persa, mediante un bombardeo en la capital iraquí llevado a cabo sin autorización previa ni consultas al Congreso.

El texto aprobado recuerda a la resolución denominada Poderes de Guerra, adoptada originalmente para restringir los poderes del ex presidente Richard Nixon en el final de la Guerra de Vietnam en 1973, que establece que cualquier fuerza involucrada en hostilidades fuera de Estados Unidos “será destituida por el presidente si el Congreso así lo ordena mediante una resolución concurrente”.

El propio Trump pidió ayer desde Twitter a la Cámara alta que rechace la medida.

«Es muy importante para la seguridad de nuestro país que el Senado de Estados Unidos no vote por la Resolución de Poderes de Guerra de Irán. Lo estamos haciendo muy bien con Irán y este no es el momento de mostrar debilidad. Los estadounidenses apoyan abrumadoramente nuestro ataque al terrorista Soleimani. Si mis manos estuvieran atadas, Irán tendría un buen día. Envía una muy mala señal. Los demócratas solo están haciendo esto como un intento de avergonzar al Partido Republicano. ¡No dejen que suceda!», presionó Trump.

El senador demócrata Tim Kaine (Virginia), quien patrocinó la medida junto a Dick Durbin (Illinois) dijo que con ella «el Congreso está reclamando su papel legítimo en las decisiones sobre guerra».

«Si bien el presidente tiene y siempre debe tener la capacidad de defender a Estados Unidos de un ataque inminente, el poder ejecutivo para iniciar la guerra se detiene allí. Una guerra ofensiva requiere voto en el Congreso», completó.