Política y Economía

Referentes dialoguistas de la CGT, dispuestos a acordar una reforma laboral si el Gobierno los convoca


El secretario general de UPCN, Andrés Rodríguez, que participó en el encuentro anual de Amcham, se refirió a la reforma laboral y los empresarios le respondieron con un aplauso espontáneo

El secretario general de UPCN, Andrés Rodríguez, fue el responsable de despertar uno de los pocos aplausos espontáneos de los empresarios que asistieron al Summit de AmCham, cuando aseguró que está dispuesto a sentarse a discutir una reforma laboral.

«Estamos dispuestos si somos convocados a consensuar algo, no a ser impuestos de nada. No que nos vengan con escritos que reformen cuestiones que tienen que ver con la estructura de los gremios o que tienen que ver con realidades de la ultraactividad de los convenios o cuestiones que hacen a los derechos laborales. Otros aspectos que hacen a la posibilidad de mejorar el trabajo por supuesto que estamos dispuestos. La reforma laboral hay que pasarla por el tamiz», aclaró más tarde en declaraciones a Noticias Argentinas.

Lo hizo en el panel «perspectiva sindical en una Argentina viable», que tuvo como oradores al propio Rodríguez y al cosecretario general de la CGT Héctor Daer.

Rodríguez destacó que, en este momento, el diálogo con el Gobierno está cortado el diálogo hace tiempo.

Aclaró que aún no están convocando a nuevo paro, pero que se están «evaluando medidas de fuerza en caso de que la situación social y laboral se agrave».

Por su parte, Daer sostuvo: «Creemos en la construcción de consenso, sabemos que eso lo hacemos juntos y que es para toda la sociedad. Nosotros trabajamos para que las empresas funcionen y tengan rentabilidad, pero también para que los trabajadores puedan trabajar».

Ambos gremialistas dijeron que les gustaría una convocatoria similar a la de que el Gobierno hizo la semana pasada en Casa Rosada con los mandatarios de las 23 provincias y la CABA para el Pacto de Mayo.

Pero lo cierto es que la relación entre la gestión de Javier Milei y el sindicalismo empezó mal, con un paro general conjunto de la CGT y las dos CTA a menos de dos meses de la asunción del libertario, luego de que éste lanzara un mega DNU y la ley ómnibus, que fue mal recibida por los gremialistas.