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Recomiendan a pacientes con Angioedema Hereditario seguir con los controles a pesar de la pandemia


En el Día Mundial de esa patología especialistas destacan "la importancia de no perder el contacto con los médicos, aunque sea de forma virtual, para evitar complicaciones futuras"

Las personas con Angioedema Hereditario (AEH) no tienen mayor riesgo de sufrir cuadros graves de Covid-19 que quienes no lo padecen, según afirmaron especialistas, que destacaron la importancia de «continuar con los controles durante la pandemia» y «aplicarse la vacuna siempre que corresponda».

«No existe evidencia científica que indique que los pacientes con AEH tienen mayor riesgo de cursar el Covid-19 con más gravedad que cualquier otra persona. Tampoco hay ningún problema en que se vacunen, al contrario, es recomendable, siempre respetando los esquemas de prioridades establecidos por el Ministerio de Salud», sostuvo el Dr. Daniel Vázquez, médico especialista jerarquizado en Alergia e Inmunología.

Vázquez, quien es director del Comité Científico de AEH de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y con motivo del día mundial de esa patología, que se conmemora cada 16 de mayo recordó la importancia de «no abandonar los controles médicos» y «cumplir con todos los cuidados que sugieren los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)».

«Es importante que los pacientes no pierdan contacto con sus médicos, aunque sea de forma virtual, para evitar complicaciones futuras», advirtió.

El AEH se manifiesta con episodios severos y dolorosos de edema (hinchazón) en zonas como el rostro, abdomen, manos o pies, pero también puede afectar otros órganos y las vías aéreas, poniendo en peligro la vida. Las crisis muchas veces están precedidas por sensación de hormigueo y dolor asociado a la hinchazón. Algunos pacientes pueden padecer además trastornos digestivos, como vómitos, náuseas, constipación y diarrea.

Según estadísticas internacionales, el AEH afecta a 1 de cada 50 mil personas a nivel global y en la Argentina, en tanto, se estima que hay aproximadamente 1000 pacientes que viven con la enfermedad, aunque se cree que podría haber una gran cantidad sin diagnosticar.

«En general, los eventos suelen tener una duración que oscila entre 24 y 96 horas. En la mayoría de los casos revierten en forma espontánea, aunque a veces los médicos indican antialérgicos por error y creen que el episodio remitió por acción de ese medicamento. Afortunadamente hoy disponemos de opciones terapéuticas precisas y efectivas, lo que se necesita es que el paciente esté diagnosticado y el profesional sepa interpretar que no se trata de un cuadro alérgico», sostuvo el Ricardo Darío Zwiener, especialista en Medicina Interna y Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Universitario Austral y miembro del Comité Científico de AEH de la AAAeIC.

Durante los episodios de AEH, cuya frecuencia varía de un paciente a otro e incluso en las distintas épocas del año, los pacientes suelen sufrir limitaciones a la hora de realizar tareas cotidianas, como ir a trabajar, vestirse o peinarse.

«El diagnóstico certero del AEH suele convertirse en una larga odisea, con visitas a múltiples especialistas y mucha incertidumbre. Al ser una enfermedad poco frecuente, es poco probable que los médicos la sospechen, a menos que estén familiarizados con ella. Durante todo ese tiempo el paciente no diagnosticado sigue estando en severo riesgo de tener un episodio que le cueste la vida», alertó por su parte Alejandra Menéndez, paciente con AEH y Presidenta de la Asociación Argentina de Angioedema Hereditario (AEH Argentina).

Consultado sobre los tratamientos disponibles, Zwiener señaló que hasta hace poco tiempo consistían en «aplicar una medicación en las crisis agudas, al percibir el inicio de los síntomas», aunque recientemente se sumaron otras opciones terapéuticas.

«Recientemente llegó a la Argentina una nueva opción terapéutica para pacientes mayores de 12 años llamada lanadelumab, que se aplica en forma preventiva, en intervalos de tiempo que varían de acuerdo al paciente y que en estudios clínicos demostró reducir un 87 por ciento la cantidad de episodios de angioedema moderados a severos», remarcó el experto.

En tanto, agregó: «La calidad de vida de un paciente con AEH se ve notoriamente mejorada con la administración en forma preventiva (profilaxis) de esta nueva medicación inyectable, que es un anticuerpo monoclonal de última generación».

Por su lado, Vázquez coincidió: «Reducir drásticamente la cantidad y severidad de los episodios genera un impacto positivo en la calidad de vida de la persona con AEH, que hasta hace muy poco era impensable. Uno escucha a los pacientes manifestar que pueden salir, viajar, asistir al trabajo o a reuniones sociales sin el estigma de que puede presentarse repentinamente un cuadro de edema, lo que mejora además su estado de ánimo».

«En estudios de calidad de vida se ha demostrado que aun en períodos asintomáticos y dada la imprevisibilidad de la patología, el paciente vive en constante estado de ansiedad por temor a sufrir un episodio severo y potencialmente mortal. De ahí se deduce la importancia de los nuevos tratamientos que hacen hincapié en la profilaxis, a diferencia del tratamiento del ataque agudo», enfatizó Menéndez.

Además completó: «Estas fechas son siempre una buena oportunidad para concientizar, informar y promover un mayor nivel de diagnóstico y acceso de los pacientes a los mejores tratamientos disponibles».