El proyecto ingresó al Concejo y busca modernizar el servicio con más competencia, permitiendo a los choferes ofrecer viajes más baratos o ajustar tarifas en horarios de alta demanda
Un proyecto de ordenanza ingresado al Concejo Municipal de Rosario propone implementar una tarifa dinámica en el sistema de taxis, con descuentos ilimitados y precios variables según la demanda, con el objetivo de modernizar el servicio y mejorar su competitividad.
La iniciativa fue presentada por la concejala libertaria Samanta Arias, quien planteó la necesidad de actualizar un sistema que considera “ineficiente” frente a los cambios en los hábitos de consumo y la irrupción de plataformas digitales.
El proyecto establece dos cambios centrales: permitir que los choferes ofrezcan descuentos sin límite a través de aplicaciones habilitadas y garantizar la “libertad de plataforma”, es decir, que puedan trabajar con distintas apps sin restricciones.
Según argumentó Arias, uno de los principales problemas del sector es la baja productividad. Datos oficiales indican que un taxi en la ciudad recorre en promedio apenas 89 kilómetros productivos por día, mientras el resto del tiempo circula vacío.
“Si un conductor quiere ofrecer un descuento para no circular vacío, la normativa actual se lo impide. Queremos que pueda bajar el precio cuando la demanda cae y ser más competitivo”, explicó en declaraciones a diario La Capital.
El esquema también contempla la posibilidad de aumentar la tarifa hasta un 35% en momentos de alta demanda, como días de lluvia o fechas especiales, con el fin de incentivar la disponibilidad de unidades.
De aprobarse, el sistema será optativo: el tradicional reloj seguirá vigente en la vía pública como tarifa máxima, mientras que en los viajes solicitados por aplicaciones se podrá acordar un precio previo entre conductor y pasajero.
Además, la iniciativa busca que los taxistas puedan utilizar simultáneamente todas las plataformas que estén reglamentadas por el municipio, promoviendo mayor competencia en el sector.
El proyecto se enmarca en un contexto de crisis del servicio, atravesado por el aumento de costos y la caída del poder adquisitivo de los usuarios, y abre el debate sobre el futuro del transporte público en la ciudad.
