Opinión

Por ellas, ni una menos… nunca más


Por Ada Rico (*)

«Si te agarró con otro te mato, te pego una paliza y después me escapo», «I used to loved her but I had to kill her» (Solía amarla, pero tuve que matarla). Nacionales o internacionales, éstas, entre tantas otras, son canciones que cantamos y tarareamos sin pensar su rol en la naturalización, desdramatización e, incluso, en la despolitización de la violencia contra las mujeres. Sin embargo, en los últimos años, la tolerancia social a la apología a la violencia de algunos cantautores, es menor. Hoy, el avance y las luchas feministas permitieron hacerle algunas fisuras al sistema patriarcal y corregir injusticias históricas contra las mujeres.

La multitudinaria marcha «Ni una Menos» que se sostiene desde 2015, demuestra que la sociedad se ha concientizado con esta problemática. Aunque es necesario seguir avanzando hasta lograr el cambio cultural que permita igualdad de derechos para todas las personas.

Necesitamos recordar que la violencia física y el femicidio, como el eslabón final de una larga cadena de desigualdades y violencias, es sólo un tipo de violencia. La psicológica, la económica y patrimonial, la sexual y la simbólica, definidas en la Ley 26.485, también funcionan como herramientas que reproducen la dominación, desigualdad y discriminación de las mujeres y naturalizan su subordinación.

Hace una década y de manera sostenida, desde La Casa del Encuentro llevamos adelante el «Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano» que mantiene un registro actualizado de los femicidios en nuestro país. Los Informes lograron un doble objetivo: por un lado, llenaron el vacío de estadísticas de femicidios, que no permitían visibilizar ni dimensionar el problema. Por otro lado, lograron la modificación del lenguaje: la sociedad y los principales medios de comunicación del país adoptaron el término «femicidio» para dar corporalidad a un problema que ya no podía reducirse a un simple homicidio. El femicidio como término político, no es sólo una muerte, es una muerte con el componente necesario de género. La mujer muere en manos de un hombre por el simple hecho de ser mujer.

Desde La Casa del Encuentro seguimos trabajando también para aportar en el diseño de políticas públicas integrales de protección hacia las mujeres, las niñas y niños. En estos años se sancionaron los proyectos que presentamos: Ley 27363 – Privación de la Responsabilidad Parental. Ley 27.452 Ley «Brisa» a nivel nacional. Ley 5861 Ley «Brisa» Ciudad de Buenos Aires, este proyecto fue presentado en forma conjunta con la Defensoría del Pueblo de Ciudad de Buenos Aires.

Distintas organizaciones han presentado proyectos de ley que lograron avances en materia legislativa en nuestro país, aunque quedan muchos reclamos pendientes en la agenda feminista. Es imprescindible la efectiva implementación de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral, Ley 26.510 y la aplicación efectiva en todas las provincias de interrupción legal del embarazo (ILE). La muerte de Remigia Agustina Acosta, la niña wichí de 13 años ilustra esta situación. Aún corriendo riesgo su vida, se le negó acceso a la información -el aborto por causales es legal en Argentina hace cien años-, el acceso a anticonceptivos y el derecho al aborto legal para no morir.

Las mujeres que integramos La Casa del Encuentro estamos convencidas que es posible lograr una sociedad más justa e igualitaria, y para lograrlo tenemos que trabajar en conjunto y en forma transversal con un mismo objetivo: decir basta a la violencia sexista.
Este 25 de noviembre volveremos a reclamar: Por ellas, ni una menos… nunca más.

(*) Presidenta de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.