Cristian Rodolfo López y Emanuel David Villanueva fueron condenados por los homicidios del arquitecto y del comisionista
El juicio por los homicidios de Joaquín Pérez y Ariel Simoncini terminó este lunes con la condena a prisión perpetua para los dos acusados. El tribunal integrado por Leonora Verón, Paula Aguirre y Rafael Coria dio a conocer el veredicto en el Centro de Justicia Penal de Rosario y la resolución fue recibida con aplausos por los familiares presentes en la sala.
Los condenados son Cristian Rodolfo López, de 25 años, y Emanuel David Villanueva, de 36, quienes fueron considerados responsables de los crímenes investigados en un debate que comenzó el pasado 22 de septiembre y que también incluyó otros hechos delictivos vinculados con robos y estafas.
La fiscal Carla Ranciari había solicitado para ambos la pena máxima, al sostener que se trató de homicidios calificados criminis causa, cometidos para facilitar o consumar otros delitos, agravados por el uso de armas de fuego.

La reacción de las familias
Tras conocer la sentencia, Indiana La Rocca, viuda de Joaquín Pérez, expresó su satisfacción aunque remarcó el largo camino recorrido desde el crimen.
«Es lo que esperábamos, pero fueron años muy duros, muy difíciles; conseguimos la primera parte», señaló ante los medios.
En el caso de Ariel Simoncini, su viuda Paula también destacó el resultado del juicio y la contundencia de las pruebas presentadas durante el debate.
«Es una reparación. Yo tenía mucha confianza, había pruebas muy contundentes en el caso de Ariel. No puedo decir feliz, pero muy contenta», manifestó.
Sin embargo, las familias dejaron claro que la sentencia no representa el cierre definitivo de las investigaciones. El reclamo ahora apunta a quienes todavía permanecen prófugos.
«Entiendo que la causa sigue abierta porque en el caso de Ariel falta una persona y en el de Joaquín faltan tres. Puede haber gente que sepa, que aporte. Si los condenados tienen un poco de conciencia, tendrían que hablar», sostuvo Paula.

El crimen de Joaquín Pérez
Pérez, arquitecto de 34 años, fue asesinado el 19 de octubre de 2021 en barrio Arroyito, durante un hecho en el que fue abordado mientras se desplazaba en su automóvil.
Uno de los elementos centrales de la investigación fueron los testimonios de identidad reservada incorporados al expediente. Durante los alegatos, la querella de la familia Pérez, representada por el abogado Carlos Varela, destacó especialmente el aporte del primer testigo que permitió reactivar una pesquisa que llevaba tiempo sin avances.
A partir de esa declaración y de posteriores reconocimientos, la investigación vinculó a López con la conducción de la moto utilizada durante el asalto. El Renault Clio de la víctima fue encontrado abandonado horas después en la zona norte de Rosario.
La familia de Pérez, de todos modos, mantiene el reclamo para que se identifique y detenga al hombre señalado como quien habría efectuado el disparo mortal.
El asesinato de Ariel Simoncini
El segundo homicidio juzgado fue el de Ariel Simoncini, ocurrido el 7 de enero de 2023 en inmediaciones de Matheu y Zelaya.
El comisionista había llegado desde Roldán luego de acordar una supuesta operación de compraventa de una motocicleta a través de Marketplace. Según la acusación, fue víctima de una emboscada y le robaron alrededor de 950 mil pesos y 3.000 dólares antes de asesinarlo.

En este expediente, Villanueva fue señalado como uno de los organizadores del asalto, junto con López. El primero ya cumplía una condena de 24 años por otro homicidio, mientras que López había sido detenido en noviembre de 2024.
El juicio también incorporó un tercer hecho ocurrido a fines de enero de 2023, relacionado con una maniobra similar: una persona fue engañada mediante una supuesta venta de dólares en la zona de Fisherton y luego sufrió un robo.
Una condena y una investigación que continúa
Con el fallo de este lunes, el tribunal estableció la responsabilidad penal de López y Villanueva por los homicidios que fueron objeto del juicio y aplicó además las penas correspondientes por los delitos conexos que fueron unificados en la sentencia.
Para las familias, la condena representa un paso central después de años de espera, pero también marca el comienzo de una nueva etapa: seguir buscando a quienes, según las investigaciones, participaron de los hechos y todavía permanecen fuera del alcance de la Justicia.
