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«Pasala», la campaña solidaria contra el frío del club Temperley que busca ayudar a una escuela del barrio Las Flores


La institución dio comienzo a una cruzada para recolectar abrigos que serán donados al colegio 407 "Pocho Lepratti". CLG habló con Franco Rutinelli, impulsor de la iniciativa

El Club Atlético Temperley de Rosario es una institución histórica del barrio República de la Sexta y a meses de cumplir 95 años lanzó una campaña solidaria que invita a toda la comunidad deportiva, vecinos y a cada rosarino que quiera aportar para vencer al crudo invierno que se aproxima. «Pasala», así titularon la iniciativa que motiva a la gente a donar ropa de abrigo y frazadas para la escuela 407 del barrio Las Flores, en el sur profundo de Rosario. La idea llegó de la mano del profesor de básquet Franco Rutinelli, quien está a cargo de la categoría Pre Mini, Mini y U13 y encontró en el club una palanca para hacer rodar la rueda de la solidaridad. El mismo impulsor de la movida habló con CLG y contó: «Trabajo en la escuela secundaria donde hay varias necesidades para cubrir y desde nuestro lado del club y la comunidad, que tiene mucho compromiso, podíamos dar una mano. Hablé con los directivos y le pregunté si interesaba esta campaña y no dudaron ni un instante, tenemos una comisión directiva muy operativa y siempre está al pie del cañón para ayudar».

Así el club invita a todos los rosarinos a que formen parte de la masa societaria o a colaborar llevando hasta el 26 de junio las prendas a la secretaría principal del club de lunes a viernes de 8 a 21 y los sábados de 9 a 14. En los primeros días la institución de Ayacucho 2167 se encontró con un compromiso instantáneo. «Tenemos una comunidad de gente que integra el club que tiene muchísimos valores y sabíamos que podía ser factible», remarcó Rutinelli y destacó que los directivos de la escuela protagonista «están permanentemente intentando asistir a todas las necesidades».

«La directora dio el visto bueno para poder colaborar, esto se hace desde la empatía y la solidaridad, es una cuestión de ayudar a los que más necesitan», remató el entrenador.

Rutinelli se manifestó «muy contento» por la respuesta de la gente «porque se viene el frío intenso y desde nuestro lado podemos colaborar un poco a los que más necesitan».

Zapatillas, remeras, buzos, camperas y hasta frazadas se guardan en el club para que a fines de junio se haga la entrega definitiva.

«Todas las campañas son el principio de algo muy grande», esbozó el ideólogo de la campaña y contó cómo surgió el nombre de la misma: «Soy de Bahía Blanca y uno de los clubes por el cual pasé allá es Estudiantes y ellos también tienen una campaña solidaria hace 9 años que se llama ‘Pasala’. Entonces cuando surgió la posibilidad llamé a Mabel, dirigente bahiense, y le pregunté si nos autorizaba a utilizar ese nombre y nos dijeron que no había problema, que se trataba de multiplicar».

A partir de allí se animó a pensar en grande: «Si bien esta es la primera vez, más adelante podría haber otra campaña, ojalá sea el principio de algo grande».


La escuela 407 lleva el nombre de un ícono del barrio Las Flores: «Pocho» Lepratti, el docente asesinado por la Policía de Santa Fe en la represión por el estallido social de 2001. Ofrece formación técnica y orientada y asisten casi 250 alumnos entre todos sus turnos. «Le da la posibilidad a la gente del barrio de tener a metros una escuela que los forme para diferentes oficios, es un montonazo«, agregó Rutinelli.

Además, cuenta con un comedor para las cuatro comidas, aunque en estos momentos no tiene con la conexión de gas funcionando. Por la noche se ejerce un terciario de enfermería para la gente del barrio y por su accesibilidad a la avenida Circunvalación invita a toda la ciudad.

«Hay muchas necesidades y el abrigo es una de las tantas, pero siempre está bueno interiorizarse para mejorar la calidad educativa. Hay muchos alumnos con mucha capacidad y el nivel de la escuela es muy bueno», sintetizó el profesor de educación física.

En los últimos días el barrio Las Flores fue el epicentro de varios hechos de violencia que volvieron a poner la mirada de los medios en la situación de la zona. Rutinelli sostuvo que «fue muy triste» y que eso llevó a, nuevamente, «estigmatizar a un barrio de gente de trabajo que lamentablemente cuando ocurre algo así se termina colocando a toda la comunidad en la misma bolsa«.

«Se le adjudica la violencia como algo común y no es así, puedo dar fe que la gente del barrio es gente excelente, con valores, con ganas de prosperar como cualquier adolescente o niño de otra zona«, añadió el docente y concluyó: «Cada uno trabaja y busca el mango para la casa, pero lamentablemente hay un montón de necesidades a cubrir. Lo que ocurrió fue muy triste y no es justo para toda una comunidad que se organiza para salir adelante».