Con apenas 18 años, el juvenil canalla sumó minutos importantes en Primera, destacó la victoria ante Racing y remarcó que mantiene la misma forma de jugar que en inferiores
Ignacio Ovando transita sus primeros pasos en la Primera de Rosario Central, pero cada vez que le toca entrar deja la sensación de ser un futbolista con mayor recorrido. Seguro para salir desde el fondo, firme en los duelos y con buen primer pase, el defensor de 18 años empieza a consolidarse como una alternativa real en el equipo que conduce Jorge Almirón.
Luego del triunfo frente a Racing en Avellaneda, el juvenil valoró el rendimiento colectivo y el esfuerzo realizado. “Fue un partido buenísimo. Hubo mucho desgaste por el estado de la cancha, con frenos y arranques constantes. Pudimos conseguir la victoria, que era lo que veníamos a buscar, y eso nos deja muy contentos”, expresó.
Ovando también se refirió al trabajo defensivo para contener a Adrián “Maravilla” Martínez, una de las principales cartas ofensivas de la Academia. “Es un jugador que siempre busca el contacto y dentro del área es muy peligroso. La idea fue tratar de inhibirlo, ya lo conocía y sabíamos que iba a ser un duelo físico”, explicó.
El zaguero estuvo cerca de marcar su segundo gol en Primera, tras un cabezazo que desvió un tiro libre ejecutado por Ángel Di María. “Siempre me acuerdo del gol que le hice a Instituto, pero esta vez no llegué a desviarla bien y se fue al lado del palo”, contó. Aquel tanto, vale recordar, había sido en Córdoba durante el torneo pasado, en la campaña que terminó con Central campeón.
Más allá de lo individual, Ovando resaltó la importancia de la reacción del equipo tras la caída ante Belgrano. “Necesitábamos recuperarnos. Se notó que todos iban a trabar, a disputar cada pelota. Si se perdía un duelo, enseguida se volvía para recuperar. Ese compromiso colectivo nos llevó a ganar”, sostuvo.
Sobre su convivencia en la zaga con Facundo Mallo, el juvenil fue claro: “Me ordena mucho y me ayuda en el día a día. Crezco al lado de él”.
Central viene alternando esquemas defensivos, con línea de tres o de cuatro según el partido, y Ovando considera clave adaptarse. “Nos tenemos que amoldar a lo que pide el entrenador. Es importante saber jugar con los dos sistemas porque durante un partido pueden cambiar las circunstancias”, señaló.
Pensando en lo que viene, el pibe no esquivó el desafío: “Contra Racing lo tomamos como una final, y ahora se viene River, que también es otra final por el rival que representa”.
Finalmente, Ovando dejó en claro que mantiene los pies sobre la tierra. “Sigo trabajando como si estuviera en mi categoría. Soy un jugador de edad de cuarta división y tengo que seguir mejorando. Soy muy fiel a mi juego, trato de hacer lo mismo que hice desde chico y por suerte me está dando resultados”, concluyó.
