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Opinión: «Tenemos reforma laboral: comienza la lucha»


Por Diego Añaños – CLG

Cuando parecía que la reforma laboral era un asunto terminado, luego de la contundente victoria que le dio media sanción en el Senado la semana pasada, aparecieron nuevamente los fantasmas. Otra vez el gobierno se disparó en los pies, y luego de colar el artículo 44, que bajaba del 100% al 75% o el 50% los ingresos percibidos durante una licencia por enfermedad, volvió a toparse con su propia estupidez. Sinceramente no sé si la modificación pasó de largo en la votación en la Cámara Alta porque todos fingieron demencia, lo cual es muy grave; o si directamente no leyeron el proyecto que estaban votando, lo cual es gravísimo. La cuestión es que todos parecieron enterarse luego de que el incalificable de Federico Sturzenegger saliera a pavonearse por los medios afirmando que tu empleador no tiene la culpa si te lesionaste jugando al fútbol o contrajiste una enfermedad terminal. Y como era previsible, se desató la tormenta. En pocas horas el artículo quedó huérfano: nadie se adjudicaba su paternidad. Según se logró reconstruir, la modificación al proyecto original se hizo entre gallos y medianoche luego de la reunión de Labor Parlamentaria. Los que participaron de dicha reunión sostienen que los cambios fueron ordenados desde el Ejecutivo. Patricia Bullrich, por su parte, salió a cubrir las espaldas del presidente y sus ministros y aseguró que la redacción fue elaborada por los equipos técnicos del Senado y la Secretaría Legal y Técnica de la presidencia.

Ante la magnitud del escándalo al gobierno no le quedó otra salida que tomarse su tiempo para hacer control de daños. Durante varias horas lanzaron diversas versiones que aseguraban que se había cometido un error, y que desde La Libertad Avanza se estaban buscando los mecanismos más eficaces para salir del tembladeral. De hecho el problema no se vinculaba tanto a la complejidad del asunto, como al retraso que se vería sometida la aprobación del proyecto. Y ahí estaban la cuestión. Desde el oficialismo todos tenían claro que el trámite parlamentario tenía que ser express, dado que el presidente quería tener la reforma aprobada para festejarla en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional del 1° de marzo próximo. Finalmente, y dado la escasez de tiempo disponible, el oficialismo decidió directamente retirar el artículo 44 para su tratamiento en la Cámara de Diputados, lo cual le permitió aprobar rápidamente el proyecto, casi sin obstáculos, con la ayuda inestimable de algunos amigos. Luego del triunfo la expectativa del Gobierno es sancionar la ley en la Cámara de Senadores el viernes 27 del corriente. No queda claro que las cosas sean tan simples de ahora en adelante, porque se viene inevitablemente la disputa en la Justicia por aquellos artículos que violan abiertamente la Constitución Nacional. Dos cosas van quedando claras: la primera es que la capacidad del Gobierno de transformar una victoria en una derrota está intacta. La segunda es que queda evidenciado que la amenaza del kirchnerismo es sólo un cuento infantil: el oficialismo tiene un problema para cada solución, no se puede hacer peor.

Luego de la votación en la Cámara alta, la CGT decretó un paro general de 24 hs para el día jueves 19, cuando la Cámara de Diputados se disponía a tratar la media sanción del Senado. Los Triunviros ofrecieron una conferencia de prensa el miércoles al mediodía donde comunicaron la decisión, a la vez que afirmaron que “Este es sólo el comienzo”. La potencia de la medida estuvo garantizada, dado que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) comprometió su adhesión a la medida de fuerza. Y ya sabemos que cuando para el transporte, se para todo. Y también sabemos que, ante el anuncio de un paro general, comienzan a aparecer los artículos ramplones de siempre en los que se intenta calcular cuánto le cuesta un paro al país. Sin embargo, y luego de pedir disculpas a todos los econometristas profesionales que no estén leyendo por la falta de rigor del párrafo que sigue, les puedo asegurar que una recesión es muchísimo más cara que un paro. Y lo digo convencido de que la economía argentina atraviesa una recesión inducida deliberadamente para utilizar el frenazo como ancla anti-inflacionaria. A ver, actualmente la capacidad instalada de la industria está apenas por encima del 50%, es decir, que en términos de producción manufacturera, la recesión nos genera un paro general cada aproximadamente 48 horas. A nadie se le ocurrió hacer ese cálculo??? Seguramente no.

Para ir cerrando. Durante la conferencia de prensa del triunvirato de la CGT la referencia al cierre de Fate fue ineludible. Según la conducción de la central obrera, la desaparición de la emblemática empresa  es consecuencia directa del fracaso del plan económico del Gobierno, y es muy probable que tengan razón. Las causas son evidentes. Por un lado, la apertura indiscriminada de las importaciones, produjo una catarata de ingresos de cubiertas, especialmente chinas, que inundaron el mercado interno a precios imbatibles. Por el otro, la fuerte caída de la actividad, y su correlato, la caída del consumo, pusieron en crisis a una compañía dedicada básicamente a proveer el mercado interno. La Fábrica Argentina de Telas Engomadas (FATE), fue fundada en 1940, en pleno auge del proceso de sustitución de importaciones. En 1971 creó una división interna dedicada a la electrónica y la informática, que ya a mediados de la década, fabricaba calculadoras, y llegó a alcanzar fases experimentales para el prototipo de una computadora (la cifra 1000). Si bien continuó desarrollando algunas actividades, la división desapareció virtualmente en 1976, como consecuencia directa de las medidas económicas y políticas adoptadas por la Dictadura Militar. No sé si ustedes creen en las casualidades, pero no sería una locura afirmar que, con el cierre definitivo de FATE, Javier Milei viene a terminar el trabajo iniciado por José Alfredo Martínez de Hoz hace justamente 50 años.