Por Diego Mussetta - CLG
Por Diego Mussetta – CLG
Después de un mes y medio viviendo al ritmo de la Selección, de emociones, alegrías y la tristeza de una nueva final perdida, el fútbol argentino vuelve a ocupar el centro de la escena. Y lo hace con un Torneo Clausura que promete muchísimo.
Belgrano tendrá el desafío más complicado de todos: defender el título. Ser campeón es difícil; repetirlo, todavía más. Todos van a querer bajarlo y demostrar que aquella consagración no fue casualidad. El estreno nada menos que frente a Rosario Central será una verdadera prueba de carácter.
Central aparece otra vez como uno de los grandes candidatos. El regreso de Franco Cervi le aporta jerarquía, identidad y sentido de pertenencia. Jorge Almirón sabe que el gran desafío será sostener la regularidad que le faltó en algunos momentos del semestre pasado. El Canalla tiene plantel para pelear arriba y también para ilusionarse en la Copa Libertadores.
River vuelve a ser el equipo que más invirtió. Eduardo Coudet tuvo el respaldo económico para reforzar un plantel repleto de figuras. Llegaron futbolistas con experiencia europea y la obligación será una sola: ganar. En Núñez nunca alcanza con jugar bien; hay que levantar títulos.
Boca también decidió cambiar. Depuró un plantel que había perdido protagonismo y apostó por un viejo conocido: Rodolfo Arruabarrena como nuevo DT. El regreso de Sebastián Villa es, sin dudas, una de las apuestas más fuertes y también una de las más discutidas del mercado. Si el equipo encuentra funcionamiento, volverá a ser protagonista.
Detrás de ellos aparece un lote importante de equipos con argumentos para dar pelea. Racing mantiene una base sólida; Independiente intenta consolidar su crecimiento; San Lorenzo siempre encuentra la manera de competir; Estudiantes nunca deja de ser incómodo; Talleres buscará dar el salto definitivo y Newell’s apuesta nuevamente al trabajo de Frank Kudelka para recuperar protagonismo.
Como siempre, habrá espacio para las sorpresas. El fútbol argentino nunca deja de regalar equipos revelación, juveniles que explotan de un día para otro y campañas inesperadas. Eso es, justamente, lo que hace diferente a nuestra liga.
No hay favoritos absolutos. No hay partidos sencillos. Y cada fin de semana vuelve esa pasión que nos hace discutir, festejar, sufrir y volver a ilusionarnos. Se terminó el Mundial. Ahora empieza otra historia. La que más nos gusta: nuestro fútbol.
