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Política y Economía

Opinión: «Peligro chino»


Por Diego Añaños

Hace un par de días, el diputado norteamericano Matt Gaetz señaló que, desde el momento en que se unió a la Ruta de la Seda la Argentina se unió al Partido Comunista Chino. El congresista, que es legislador desde 2017 y que representa al estado de Florida, es un fiel escudero del ex presidente Donald Trump. Gaetz se mostró preocupado por la inacción del gobierno de Biden, que parece mucho más preocupado por los tambores de guerra en Ucrania, que por la creciente avanzada china en Latinoamérica. Pero si no había quedado suficientemente en ridículo con sus afirmaciones, remató: “El costo para China fue de 23.700 millones de dólares, una mera fracción comparada con el billón de dólares que Estados Unidos ha gastado para construir democracias con arena y sangre en Medio Oriente”. Es inconcebible que, ya entrados en la tercera década del siglo XXI, alguien se atreva a hablar de los aportes de los EEUU a la Democracia y no reciba una buena respuesta al respecto.

Pero incluso si Gaetz tuviera razón, está llegando tarde con sus preocupaciones, ya que estados históricamente aliados latinoamericanos de los EEUU, como Chile, Perú o Uruguay, ya forman parte del megaproyecto. De hecho, con la incorporación de la Argentina ya son 145 los países que adhirieron a la iniciativa, y suman el 40% del PBI global.

Pensará el diputado norteamericano que hay 145 países comunistas en el mundo??? Evidentemente intenta instalar una sensación de temor y rechazo, tal vez una remake de outlet del miedo rojo de los 70s. Parece delirante que un ciudadano promedio, relativamente informado, pueda tomar seriamente este tipo de declaraciones en las que se busca demonizar a un país. Siempre me acuerdo que Velia, la abuela de mi amigo el Rulo lo llamaba a tomar la leche cerca de las cinco de la tarde. Cuando no tenía respuesta le gritaba: “Vení, Hernán, porque te va a llevar el Chancho Peludo”.

Sinceramente, lo del diputado no parece mucho más sofisticado que lo de la abuela Velia. Con los chicos de los 70s funcionaba, no creo que hoy funcione. Bueno, vale lo mismo para la política.

No quiero con lo que digo minimizar lo que ocurre en China. Una sociedad bajo un control draconiano por parte del Estado sobre todos y cada uno de los aspectos de su vida cotidiana, la distopía del panóptico social puesta en acto. El control es ejercido a través de un seguimiento permanente y sistemático de cada movimiento de los ciudadanos, particularmente a través de la información que provee WeChat. WeChat es una mega aplicación que reúne desde las redes sociales como WhatsApp, Facebook o Instagram (en realidad sus hermanos orientales), hasta los sistemas de pago por débito o crédito de todos los negocios (desde un supermercado a un restaurant), el transporte (taxis, colectivos, barcos y aviones), el pago de impuestos, la reserva de turnos médicos o la facturación. Incluso uno puede dar limosna a través de WeChat.

Como se imaginarán, nadie usa dinero en efectivo, y hasta las tarjetas de débito y crédito han dejado de tener sentido. Claro, también la nueva súper app ha transformado la vida de los chinos. Una sociedad acostumbrada al tramiterío y el papeleo, se ha transformado en una sociedad en la que ya nada se imprime y los tiempos se acortan. Es evidente que la información que proveen los algoritmos del universo WeChat, le permiten al gobierno chino, tener un mapa en tiempo real de cada cosa que hacen los ciudadanos. Suena, y es, espantoso, ahora, sinceramente pensamos que es peor que lo que sucede con nosotros mismos? No somos conscientes de que las redes sociales son una esponja de información permanente de la que se valen las empresas y los gobiernos?

Por otro lado es cierto que en China se respeta poco los derechos de los trabajadores. Incluso ha desaparecido la jornada de 8 horas como un horizonte deseable. Tampoco es demasiado distinto a lo que ocurre en muchos países de occidente, vamos a decirlo. Sin dudas que la violación de los derechos humanos a la que es sometida buena parte de la población china merece todo nuestro repudio, pero vuelvo: es mucho peor que en occidente?

Hoy, desde los medios hegemónicos y los dispositivos culturales que sostienen los EEUU, quieren hacer aparecer a China como la raíz de todos los males, sin embargo, y seriamente, deberíamos preguntarnos si occidente es mucho mejor. Algunos dirán que, como rezaba la antigua pintada en la Zona Norte de la ciudad “La cuestión no es cambiar de cadenas, sino dejar de ser perros”, pero creo que precisamente la apuesta al multilateralismo que plantea Alberto Fernández, es una de las líneas de política más interesantes de su gobierno. Paradójicamente, a poco que uno lee con un poco más de detenimiento cae en la cuenta de que el capitalismo amenaza con que el comunismo te va a quitar todo lo que no tenés porque el capitalismo mismo te lo negó.