Opinión

Opinión: «Messi, la Selección y el privilegio de estar viendo historia»


Por Diego Mussetta - CLG

Por Diego Mussetta – CLG

Hay momentos en los que el periodismo obliga a buscar nuevas palabras. Nuevos adjetivos. Nuevas formas de contar lo que estamos viendo. Y, sin embargo, con Lionel Messi eso ya no alcanza.

Argentina lleva apenas dos partidos en este Mundial 2026 y ya dejó una certeza: sigue siendo una selección candidata. Cinco goles convertidos, ninguno recibido, funcionamiento sólido, jerarquía en cada línea y un equipo que parece entender perfectamente cuál es su identidad. Pero por encima de todo eso aparece él. Siempre él.

Messi ya no necesita demostrar nada. Hace años que dejó de correr detrás de la historia para convertirse en la historia misma. Sin embargo, sigue sorprendiendo. Sigue emocionando. Sigue encontrando maneras de ser decisivo cuando parece que ya vimos todo.

Lo que más impacta no son solamente los goles. Es la naturalidad con la que sigue manejando los tiempos de un partido mundialista a los casi 39 años. Es la capacidad para hacer sencillo lo imposible. Es la sensación permanente de que cuando la pelota pasa por sus pies algo distinto puede suceder.

Y quizás por eso este Mundial se vive de una manera especial. Porque todos sabemos que estamos asistiendo a los últimos capítulos de una carrera irrepetible. Porque cada partido puede ser uno menos. Porque ya no se trata solamente de ganar otra Copa del Mundo. También se trata de disfrutarlo.

La Selección de Lionel Scaloni transmite exactamente eso. Seguridad. Confianza. Madurez. No juega con la ansiedad de quien necesita demostrar. Juega con la tranquilidad de quien sabe quién es. Y esa es una virtud enorme en un torneo tan corto y tan exigente.

Ante Argelia apareció la contundencia. Frente a Austria surgió la paciencia para resolver un partido complicado. En ambos encuentros hubo una constante: Argentina nunca perdió el control emocional ni futbolístico. Y eso también habla del legado que construyó este grupo.

Los cinco goles en dos partidos reflejan poder ofensivo. El arco en cero muestra solidez defensiva. Pero lo más importante es que el equipo transmite la sensación de estar creciendo dentro del torneo.

Mientras tanto, Messi sigue haciendo de Messi.

Y quizás la mejor manera de definirlo sea aceptar que ya no hay definición posible. Porque los adjetivos se terminan. Porque las comparaciones quedaron viejas. Porque las estadísticas ya no alcanzan.

Lo único que podemos hacer es disfrutarlo.

Dentro de algunos años contaremos que vimos jugar al mejor futbolista de todos los tiempos. Y que además tuvimos el privilegio de verlo con la camiseta argentina.

Eso, más allá de cualquier resultado, ya es una victoria inolvidable.