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Opinión: «Los inversores huyen de la Tierra Prometida Libertaria»


Por Diego Añaños – CLG

Se terminó el noveno mes del año, y las cuentas de septiembre dieron mal para el gobierno: escándalos políticos, más pobreza, menos actividad, y el cumplimiento a medias de los compromisos asumidos con el FMI (un aprobado para el nivel de reservas, y un reprobado para el superávit fiscal). Encima la FED que te sube la tasa de interés de referencia y el Riesgo País se te dispara otra vez por encima de los 600 puntos básicos. La promesa de que los dólares nos iban a salir por las orejas sigue sin cumplirse, y el Tesoro tuvo que salir a quemar los verdes que tenía acovachados para pagar compromisos de deuda, para frenar una minicorrida que amenazaba con llevarse puesta la estabilidad cambiaria (que entre paréntesis mantienen por ahora y atada con alambre). Y como si no fuera suficiente, la Corte Suprema vuelve a habilitar a los extranjeros a comprar tierras sin límite, al revocar el fallo que había declarado inconstitucional al artículo 154 del Decreto 70/23. El 2026 pintaba para ganar todos los partidos con goleada y las Fuerzas del Cielo no terminan nunca de acomodarse que le siguen entrando las balas de todos los flancos.

Pero claro, los econochantas (como le gusta decir al presidente), estamos todos buscando el pelo en la leche. No hay dato que nos venga bien, y siempre le encontramos la vuelta para pegarle al gobierno. Según el presidente, tenemos la mira descalibrada, y no podemos hacer foco en lo verdaderamente relevante. Durante su último viaje a los EEUU (por cierto, el número 19) para hablar en la cumbre de las Naciones Unidas nos dejó una pequeña pista para buscar donde hay que buscar. Cuando le preguntaron si las inversiones iban a venir a la Argentina, le tiró el fardo a Toto Caputo, que, en un glorioso quiebre de cintura, le devolvió la pelota al presidente. Y el Javo la clavó en un ángulo. Abrió desmesuradamente los ojos, y con sus pupilas dilatadas al 130% afirmó: “Argentina es la nueva tierra prometida”. Me paro de pie. Si hay algo que le sobra a Milei es actitud, y remedando al Lagarto Fleitas en el 93´ en el Amalfitani, vió la oportunidad de meter la chilena consagratoria por encima de Chilavert. El periodista fue su Loco Dalla Líbera, metiendo el centro tres dedos, y ensayó la pirueta. Pero no se dio, la sacó de la cancha por el lateral. Qué se le va a hacer, lamentablemente no fue gol.

El problema que tiene el presidente es que, al igual que De La Rúa en el 2000, está intentando darle batalla a la realidad. No desde la gestión claro, sino desde el discurso. Una suerte de curandera top class, que te arregla la economía de palabra. Y claro, fracasa estrepitosamente. Pero no lo digo yo, lo dicen los datos. En 2025 la inversión extranjera directa en la Argentina fue NEGATIVA por casi U$S1.300 millones, siendo el primer saldo negativo en 22 años. De hecho durante 2025, Brasil recibió casi 25 veces más en concepto de IED (cuando su economía es menos de 4 veces más grande) y Méjico 14 veces más (cuando su economía es menos de 3 veces más grande). Al margen, recordemos que son dos países gobernados por zurdos asesinos e inmorales. Pero incluso países mucho más pequeños que el nuestro dentro del continente, como Guyana, Costa Rica, o República Dominicana, recibieron entre una vez y media y tres veces más. En el 2026 la cosa no mejoró sensiblemente. Veremos los datos finales sobre fin de año.

Parece que desde afuera no la ven. Se viene el argentinazo y todos dormidos. Sin embargo, podría ocurrir que los locales se estuvieran preparando para primerear cuando la economía empiece a subir como pronosticó el presidente (como pedo de buzo). Pero los números dicen otra cosa. En un informe reciente, la agencia Bloomberg exhibió un dato significativo: la inversión en la Argentina es el componente del PBI que registra el peor comportamiento desde 2023. Sí, créase o no, bajo la primera gestión libertaria de la historia de la humanidad, la inversión cae. De hecho se encuentra actualmente un 13,2% por debajo de la medida durante el último año de Alberto Fernández, que es más o menos lo mismo que hacer menos goles en una temporada que Pitilanga. Paralelamente, Claudio Caprarulo, director de Analytica explicó que el segundo trimestre de este año la inversión representó un 16,5% del PBI, un nivel que sólo mostró registros más bajos en los segundos trimestres 2009, 2019, 2020 y 2024, todos años que tienen algo en común: fueron años de grandes recesiones. Efectivamente, entre los meses de abril, mayo y junio la inversión mostró una contracción del 0,8%, lo que se traduce en una caída del 11,1% en la comparación interanual. Si bien las principales consultoras proyectan una continuidad de la tendencia contractiva, los datos del tercer trimestre todavía no están disponibles. Las mediciones parciales dan cuenta de una caída del 5% en el mes de agosto, por lo que ya se acumulan diez meses continuos de caída ininterrumpida.

Nada de esto parece hacer mella en el ánimo de Javier Milei. En el marco de la apertura del coloquio de IDEA el presidente ofreció una exposición desde París que seguramente será un caso de estudio para los profesionales de la salud mental de la política vernácula. No sólo ignoró todos y cada uno de los semáforos en rojo que está cruzando, sino que aseguró que si es reelecto, se vienen los mejores cuatro años de la Historia. Nada de los mejores dieciocho meses que hayamos visto en décadas que prometió Toto Caputo el 14 de abril de este año. Se vienen los cuatro mejores de la Historia. Según el presidente, durante estos casi tres años de gestión, no hemos visto lo mejor que nos puede dar por culpa de los desestabilizadores. Afirmó que las cosas hubieran sido distintas: “si no teníamos que enfrentar siete golpes de Estado, 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal, la gente haciendo actos terroristas en la calle, y algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo”. En fin, nada de lo malo que está ocurriendo es su responsabilidad, pero todo lo bueno que puede venir será su legado. Parafraseando a Alberto Olmedo: “el León puede, pero no lo dejan”.