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Opinión: «Los bancos presionan, el gobierno cede»


Por Diego Añaños - CLG

Por Diego Añaños – CLG

Hace algo más de un mes Luis Caputo hizo una serie de anuncios utilizando el streaming libertario Carajo como canal de comunicación. Entre ellos, se destacaban dos: en primer lugar, el equipo económico se retiraba del proceso de fijación de tasas de interés de referencia, por lo que las mismas  pasaban a estar determinadas por el mercado. En segundo lugar, se anunció que, a partir del 10 de julio, el Banco Central dejaría de ofrecer letras de liquidez (LEFI), a un día a los bancos, y las que estaban en poder de la autoridad monetaria serían canjeadas por letras de capitalización (LECAP) a 30, 60 y 90 días. La licitación estaría a cargo del Tesoro Nacional, pero el Central podría participar en el mercado voluntario. Para abreviar, los resultados no fueron los esperados. Los bancos tomaron los pesos y decidieron no migrar a las LECAPs. Como era previsible, esto se tradujo en una inmediata presión sobre el dólar, que rápidamente llegó a tocar los $1.300. El gobierno sintió el golpe en la mandíbula y, como en el Juego de la Vida (o el Monopoly para los más jóvenes), tuvo que retroceder tres casilleros. Rápidamente desde la conducción económica decidieron olvidar rápidamente lo anunciado hace unas semanas atrás e intervenir. La cuestión es que intervinieron exactamente donde se habían comprometido a no invervenir. Por un lado realizaron fuertes operaciones en el mercado de futuros del dólar. Por el otro, volvieron a fijar tasas de referencia, convalidando una fuerte suba en los rendimientos de las LECAPs, hasta el punto de duplicar la inflación mensual. En síntesis, intervinieron el mercado de cambios dentro de la banda y definieron tasas de interés, todo lo que dijeron que NO IBAN A HACER hace apenas algunas semanas atrás.

Luego de la fuerte intervención, y en un intento por calmar las aguas, Javier Milei recibió al presidente de la Asociación de Bancos de Argentina (ADEBA), Javier Bolzico. Si bien desde la entidad comunicaron oficialmente que “la conversación giró en torno a la evolución del crédito y desarrollo del sistema financiero”, a nadie escapó que el encuentro ocurriera justo en medio de las turbulencias cambiarias, turbulencias que, además habrían sido causadas por los mismos bancos, según el propio ministro de Economía (y es posible que no esté tan equivocado). Cuando los pobres, los desocupados y los trabajadores quieren hacer sentir sus reclamos cortan una calle, prenden un neumático, se movilizan o impulsan un paro. Los poderes fácticos tienen sus propios mecanismos de transmisión de la información, mucho más sutiles y sofisticados, claro. Una corrida cambiaria o un desarme de posiciones en títulos del Estado, envían un mensaje: “no estamos contentos con lo que está ocurriendo, deberíamos sentarnos a charlar”.  El presidente supo entender, y convocó a Bolzico. Como resultado, los bancos consiguieron doblegar las decisiones del gobierno y garantizar un nuevo capítulo de pax cambiaria y asegurarse tasas de retorno altísimas. Paralelamente, y en función de lo dicho, aparecen nuevos incentivos para retomar el carry trade (bicicleta financiera). En síntesis, una vez más quedó demostrado que, como le gusta decir a un compañero de cátedra, “los banqueros te manejan la macro”.

Sin embargo las señales empezaron hace unas semanas atrás. A fin del mes de junio la JP Morgan recomendó públicamente recortar la exposición en deuda de pesos argentinos. Para simplificar, aconsejó abandonar las operaciones de carry trade en el país, con el objetivo de reducir el riesgo potencial de una posible devaluación en el contexto de un proceso electoral complejo. En criollo, liquidar todas las posiciones en pesos, comprar dólares y salir del sistema financiero argentino, al menos por el momento. Y el banco norteamericano sabe de lo que habla. Durante los últimos tiempos, la bicicleta financiera favorecida por las medidas del gobierno libertario, le habían permitido obtener ganancias estimadas por encima del 40,5% anual. Sólo para tener una idea de lo astronómico de la cifra, digamos que la tasa de referencia de política monetaria de la Reserva Federal de los EEUU está en el rango del 4,25% al 4,5% anual. Es decir, la especulación financiera local, les permitía a los “ciclistas” obtener un retorno nueve (9) veces mayor al que podrían obtener con un bono conservador en el mercado financiero norteamericano, una verdadera obscenidad (más si tenemos en cuenta que los dólares que se llevan los especuladores los pagamos nosotros con más deuda). Nota de color: el 25 de abril de 2018 la JP Morgan, al igual que lo hizo recientemente, salió  desarmar posiciones en instrumentos en pesos (en aquel momento Lebacs), produciendo una corrida cambiaria que llevaría a que el Banco Central, presidido por Federico Sturzenegger, vendiera U$S1. 472 millones en un solo día. Fue el momento en que el banco norteamericano le soltó la mano a la gestión cambiemita, y selló para siempre la suerte de Mauricio Macri.

A esta altura del campeonato, Luis Caputo ha dado muestras suficientes de que es un hombre de convicciones firmes, pero cambiantes. Algunos malintencionados dirán que es un incoherente. Otros, los que siempre le buscan la quinta pata al gato, dirán que es un amoral, que cualquier cosa le viene bien en haras de conseguir sus objetivos. No faltarán los que opinen que es la versión putativa de Groucho Marx, que aseguraba: “estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Si le preguntan a Jony Viale, seguramente tratará de convencerlos de que Toto es un hombre del Siglo XXI, cuyo espíritu flexible le permite mantenerse libre de preconceptos ideológicos y encontrar, en cada momento, la herramienta adecuada para resolver los problemas. Lo cierto es que una parte importante del sistema financiero internacional le está dando hoy la espalda al programa económico de LLA. A comienzos de septiembre de 2018, y en medio de una fuerte crisis cambiaria Luis Caputo, por aquel entonces presidente del Banco Central, fue visto descansando en las playas de Ipanema, Río de Janeiro. Veinte días después, el Messi de las Finanzas, renunciaba a su cargo, apenas tres meses después de haber asumido. Digo, solo por curiosidad, habría que darse una vuelta por las agencias de viaje, y ver si el ministro no estuvo averiguando vuelos a Brasil.