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Opinión leprosa: «La continuidad de Taffarel ya no es una opción»


Por José Odisio

Por José Odisio

La continuidad de Adrián Taffarel ya no es una opción. Si bien la dirigencia analizó que podía ser una opción, incluso con declaraciones públicas, la derrota ante Arsenal dejó indicios más que claros que Newell’s debe buscar urgente un entrenador y no seguir esperando que algún resultado favorable le entregue un tiempo más a la espera de alguien que hoy no está muy claro quién es.

Ese es el principal problema. Seguramente Ignacio Astore y Julio Saldaña se volvieron de Sarandí muy preocupados. También habrán entendido que la paciencia de la gente tiene un límite, y que seguir dilatando todo puede dejar atrás ese plafón de apoyo que merecidamente se ganaron en las urnas. La gente se volcó a Astore porque entendió que la gestión de D’Amico cometió errores graves en el fútbol, pero este letargo a la hora de buscar o definir el nuevo DT provoca enojo y eso se ve en la calle, y en las redes sociales.

Pero el único problema no pasa por una crítica en Twitter o en la mesa de un bar. El problema es que lo mostrado por el equipo ante Arsenal debería preocupar. La derrota fue un golpe de realidad para muchos que suponían que todo estaba solucionado. Y en realidad el zapatazo de Bravo ante Independiente o la victoria sin sobrar nada ante Unión fueron muy importantes para sumar en los promedios futuros, pero taparon una realidad innegable: Newell’s necesita urgente decisiones futbolísticas serias. Designar un DT, empezar a negociar refuerzos y el rearmado del plantel es una condición imperiosa. Seguir improvisando es más de lo mismo. Y no hay tanto tiempo para volver a fallar.

¿Qué opciones quedan? Ya está claro que Heinze, Beccacecee, Berizoo y Vojvoda dijeron que no. No hay tiempo de lamentos. Y tampoco se puede pretender encontrar un entrenador que emparde, al menos con el currículum, a esos nombres. ¿Puede ser Javier Sanguinetti? Si la dirigencia cree que cumple con los requisitos sería necesario que lo cierren ya, aunque el DT pretenda asumir en enero. Dilatarlo a la espera de otro nombre, es una muestra de desconfianza con la que deberá lidiar el nuevo DT. Y tendrá demasiados problemas como para además sumarle un apoyo incierto de la dirigencia. Si no convence, hay que buscar urgente otro, porque esperar por un resultado favorable para darle más tiempo a Taffarel es una locura que se puede pagar caro en el futuro.