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Opinión: «La inflación y los irresponsables»


Por Diego Añaños – CLG

Finalmente, y como estaba previsto, el día martes por la tarde se conoció el índice de inflación del mes de junio. El número mágico, el 1,9%, fue aplaudido y festejado por todos los funcionarios del gobierno. Más allá de la cifra en sí, el dato marca que se perforó el piso psicológico del 2%, lo cual fue interpretado como una victoria. La pregunta que nos hacemos es si realmente vale agarrar la vuvuzela y salir por la calle con el auto a festejar, o sería mejor meter violín en bolsa y apostar a la prudencia. A ver, vamos a detenernos en algunas cuestiones fundamentales. Punto 1: tanto el presidente de la Nación como el Ministro de Economía habían pronosticado que entre agosto y junio de este año el número de la inflación iba a comenzar con 0, “cero coma algo”, dijeron. Tenemos que decir que estamos muy lejos. Punto 2: también el presidente sostuvo en más de una oportunidad que el rezago de la política monetaria era de entre 18 y 24 meses. Es decir, cuando tomo una decisión de política monetaria, el impacto sobre la economía real tarda en efectivizarse entre un año y medio y dos años. Bien, ya pasaron dos años, y los efectos no aparecen. Punto 3: por otro lado, ya tuvimos un descenso marcado de la inflación en 2025, que tuvo su piso con el 1,5% de mayo, y luego retomó la senda alcista, por lo cual todavía no hay ninguna garantía que de que proceso de desinflación esté instalado. Punto 4: además, mientras nos concentramos en la inflación intermensual, la inflación interanual hace 8 meses que no para de crecer desde octubre del año pasado, cuando tocó un piso de 31,3%, y se situó ahora en junio en un 33,5 (el número más alto desde octubre del año pasado). Punto 5: seguimos teniendo una claramente inflación superior al “fracasado” experimento kirchnerista. Entones, podemos considerar un éxito al experimento libertario?

El mes de julio marcó el debut de Adrián Ravier como vocero presidencial, después de que Manuel Adorni fuera finalmente eyectado. Luego de casi cuatro meses de jaques sucesivos, el presidente no tuvo más que reconocer la derrota y cambiar de figurita. No fue sin dudas un debut auspicioso. El nuevo encargado de ser la palabra de Javier Milei ante los medios, se presentó dubitativo, leyendo su propia presentación, y cayendo en cientos de lugares comunes, como el famoso “lo peor ya pasó”. En la próxima conferencia de prensa mandó a los argentinos a abrigarse dentro de sus casas, como alguna vez lo hizo Mauricio Macri. El argumento fue: “ahora que el gas está más caro, voy a tratar de abrigarme, en vez de prender la estufa”. En cualquier momento recomienda comer menor porque la comida está cara. Al margen, por supuesto, no podemos evitar destacar sus evidentes dificultades para la oratoria y sus pocos recursos comunicacionales.

Sin embargo, si hay algo que aprendimos de la gestión libertaria, es que siempre se puede caer un poco más bajo. En su última conferencia de prensa, a comienzos de la semana, Ravier tildó a los deudores morosos, de irresponsables. “Uno agarra la tarjeta, la lleva al límite, y al otro mes se encuentra apretado. Tenemos que volver a aprender cuál es el límite al que nuestro ingresos nos permiten acceder”, sostuvo. Tal vez remedando la tristemente célebre frase de Javier González Fraga cuando dijo: “Le hiciste creer a un empleado medio, de que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, auto, motos e irse al exterior”. No sólo es un pensamiento horrible, sino que va en contra de todos los principios de la mecánica económica del buen capitalismo. En los países que consiguieron desarrollarse, los empleados medios compran celulares, plasmas, autos, motos, y viajan al exterior. Si nos queremos parecer, vamos por todo. A menos que, y no lo van a reconocer públicamente, sigan pensando que lo nuestro es seguir siendo colonias. Esos mismos, deben hoy estar pensando en la angustia del miércoles a la noche de los jugadores argentinos por haberle ganado a la metrópoli en la semifinal de un mundial de fútbol.

Pero, de ¿quiénes estamos hablando? Quiénes son esos nuevos endeudados? Desde hace ya unos meses, venimos reflejando la preocupante situación de muchos hogares argentinos que, al no poder cubrir sus gastos corrientes mediante ingresos genuinos, toman la decisión de tomar créditos (en el canal bancario tradicional o en el canal fintech), porque no les alcanza con sus salarios. De hecho la fuerte expansión de la mora, que se multiplicó por cinco en los créditos bancarios en el último año, y exponencialmente en las billeterias virtuales), es la contracara del mismo fenómeno: los ingresos reales vienen cayendo y no llegan a solventar las necesidades básicas de las familias. La semana pasada, el diario Clarín publicó una nota en la que se analiza el perfil de uno de los sectores más afectados por la crisis, y que son los trabajadores y trabajadoras de apps de delivery. Efectivamente, las aplicaciones se han transformado en los nuevos prestamistas, que ofrecen créditos a sus propios empleados. El promedio de endeudamiento por trabajador está en el orden del millón de pesos, y un 70% de los mismos tienen menos de 40 años. Un 54% de los préstamos de las plataformas estás destinados a trabajadores “independientes”, mientras que un 24% está en manos de personas sin ingresos registrados. Sólo un dato más: la cantidad de este tipo de deudores creció un 177% entre 2023 y 2024, un 122% en 2025. Evidentemente se trata de trabajadores que se han refugiado en actividades marginales para tratar de hacer frente al profundo deterioro de sus condiciones de vida. Esos son los irresponsables para Adrián Ravier, los que se están cayendo del sistema. No busquen más crueldad, porque no se consigue.