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Opinión: «El Mundial sigue, Adorni también, la guerra no»


Foto: Juan José García

Por Diego Añaños – CLG

El affaire Adorni nos ha dejado un rosario maravilloso de viñetas que, perfectamente, podrían transformarse en una desopilante saga. Durante los casi tres meses que el (desde el viernes) EX vocero presidencial, paradójicamente, permaneció callado, las redes sociales explotaron de memes y todo el mundo le perdió el respeto (si es que alguna vez lo tuvo). Veremos si su reciente sucesor toma la posta que dejó vacante hace tiempo. Dicen que Perón decía que del único lugar del que no se vuelve es del ridículo, y Manuel se pasó dos cuadras y media. Del mismo modo que Luciano Castro jamás va a poder volver del “Hola, guapa”, el Jefe de Gabinete hace mucho tiempo que cruzó todos los semáforos en rojo y hoy es un cadáver político al que sólo le falta renunciar. Y digo renunciar porque el presidente juró por todos los santos, la Torá, y los libros de Von Hayek que jamás lo iba a eyectar de su lado. Sin embargo, y más allá de la plétora de recortes que fatigan algoritmos, hay un pasaje de la obra adorniana que se multiplica en la redes y creo que es uno de los mejores momentos de Manuel. Durante una conferencia de prensa que tuvo lugar el 22 de marzo de 2024, le preguntó a un periodista: “vos te imaginás a alguien liberal mintiendo”. Y mientras todos hacíamos nuestro mejor esfuerzo, nos cortó las piernas. No nos dejó imaginar nada. Salió a mentir descaradamente en todos los medios de comunicación, y se contradijo en cada declaración que realizó. Tiró el centro y fue a cabecear. Se enterró solo. Cúanto falta para que se vaya???

Mientras tanto, en el mundo siguen pasando cosas. EEUU e Irán llegaron a un principio de acuerdo para sentarse a negociar durante 90 días y se abrió el Estrecho de Ormuz a la circulación de los barcos. Casi inmediatamente el petróleo bajó de precio y el Brent hoy se sitúa por debajo de los U$S80. Vale recordar que llegó a tocar un máximo de U$S126 a fines del mes de abril. Esto provocó que hace unos meses, gran parte de los analistas económicos locales aventuraran que los incrementos en el precio del crudo podrían significar un ingreso extra de más de U$S5.000 millones en el año en concepto de exportaciones de petróleo y GNL (“La Argentina se prepara para una lluvia de miles de millones de dólares por Vaca Muerta petróleo récord”, titulaba IProfesional el 30 de marzo). Recordarán que en aquel momento recomendamos prudencia ya que, como dicen los rusos, no es bueno vender la piel del oso antes de cazarlo. Y así, fue, parece que hay más de uno recalculando sus bases de datos. En la misma sintonía, resta esperar a que, en breve, baje el precio de la nafta en la Argentina. Debería suceder, ya que en cualquier lugar del mundo donde los mercados mandan, cuando sube el petróleo, suben los combustibles, y viceversa. Crucemos los dedos.

En paralelo con el fin de la guerra, comienzan las especulaciones con respecto al rumbo de la economía norteamericana. Donald Trump se encontraba en un callejón sin salida, ya que la extensión de la duración del conflicto armado y el cierre del tráfico marítimo, empujaban el precio del petróleo hacia arriba, y con él la inflación interna. El presidente norteamericano sabía que se viene el supermartes a comienzos de noviembre, y las posibilidades de ganar las elecciones de medio término con los combustibles subiendo de precio y la economía estancada eran cercanas a cero. Esto explica claramente el apuro del Trump por darle un cierre a la guerra lo antes posible. Por eso, algunos analistas comienzan a preguntarse si la fuerte baja del petróleo y la baja de la presión sobre el índice general de precios, no puede llevar a una relajación de los ánimos del electorado en los EEUU. Por otro lado, si la inflación mengua, y mejoran las noticias que llegan desde el mercado de trabajo, se abre la posibilidad del que el recién asumido al frente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, impulse una baja de las tasas de interés de referencia. Esto sería una excelente noticia para el gobierno nacional, y que la progresiva mejora de la calificación del perfil de la deuda, sumada a la baja del Riesgo País, más un recorte de tasas de la FED, colocaría a la Argentina a las puertas de la vuelta al mercado voluntario de capitales. Aclaro y refuerzo, una excelente noticia para el gobierno, no para el país, que se vería envuelto una vez más en un espiral de endeudamiento sin fin.

Para ir cerrando. No sé ustedes, pero yo no puedo pensar en otra cosa que el Mundial. Vivo, siento y respiro fútbol, no les digo 24 horas por día, pero al menos mientras estoy despierto. Y la máxima competición del deporte más hermoso del mundo siempre nos deja alguna enseñanza, especialmente porque nuestra selección es un canto a los proyectos colectivos. Ahí cada uno sabe lo que tiene que hacer, y cumple su función dentro de un esquema que funciona más que aceitadamente. Incluso durantes los pasajes de partido en los que el equipo se ve superado por el rival, y pierde el dominio de la pelota, todos permanecen calmos y se adaptan con una plasticidad admirable, siguiendo un guión impecable. Hay uno, el mago, el poeta, el genio, el GOAT, que hace lo que nadie puede hacer, pero que trabaja para el grupo, y participa de la coreografía como uno más. Y también está Portugal, un equipo poblado de jugadores maravillosos, que saben muy bien a lo que juegan, que también tienen a uno que hace lo que los demás no pueden. Sin embargo, Cristiano no participa del juego. Sólo está a la espera de rematar una jugada colectiva y llevarse el crédito del goleador. No le importa el equipo, y tampoco le importa el juego, sólo quiere anotar. Una oda a la individualidad intrascendente y miserable. Algo que quedó demostrado en el empate con la República del Congo, donde virtualmente no la tocó, y se lo vió frustrado todo el partido (claro, el que metió el gol de su equipo no fue él). Y el fútbol puede transformarse en una metáfora de la vida, por qué no. Dicen algunos que uno juega como vive. Y así vamos por la vida, tan distintos, Milei y yo. Él tan Cristiano Ronaldo y yo tan Messi.