Por Diego Mussetta - CLG
Por Diego Mussetta – CLG
El fútbol rosarino dejó un fin de semana que alimenta ilusiones. Central y Newell’s mostraron argumentos para mirar el futuro con mayor optimismo en un torneo que recién comienza.
El gran impacto lo dio Rosario Central. El equipo de Jorge Almirón consiguió un triunfazo en el estadio Monumental al vencer a River, un resultado que siempre tiene un valor especial por la jerarquía del rival y el escenario. Después de un debut que había dejado dudas y un empate en casa que generó impaciencia entre los hinchas, el Canalla respondió con personalidad, orden y eficacia para conseguir su primera victoria en el Clausura. Ganar en Núñez nunca es sencillo y hacerlo en este contexto representa un envión anímico enorme para un plantel que necesitaba una noche de esas que fortalecen la confianza.
Del otro lado, Newell’s también dejó señales positivas, aunque con sensaciones encontradas. El empate 2 a 2 frente a Boca mostró dos caras muy distintas de la Lepra. El primer tiempo volvió a exponer las dificultades que ya habían aparecido en Avellaneda: un equipo incómodo, con poco juego y superado por momentos. Sin embargo, el complemento fue otra historia. Kudelka encontró respuestas, el equipo ganó intensidad, se animó a jugar y llegó a dar vuelta un partido que parecía muy complicado.
Es cierto que sobre el final Boca estuvo cerca de quedarse con los tres puntos, pero también es verdad que Newell’s recuperó una actitud competitiva que había perdido en la fecha anterior. Esa reacción vale tanto como el resultado porque demuestra que el equipo tiene herramientas para sobreponerse a los momentos adversos.
Dos partidos, dos sensaciones y un mismo mensaje: el torneo todavía está en construcción. Central encontró una victoria de enorme peso específico que puede marcar un punto de partida. Newell’s, en cambio, mostró capacidad de reacción y dejó la imagen de un equipo que todavía busca regularidad, pero que tiene argumentos para ilusionarse cuando logra imponer su juego.
El Clausura apenas empezó. Y Rosario, una vez más, volvió a hacerse escuchar en el mapa grande del fútbol argentino.
