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Opinión: «Dólar nervioso: ¿el gobierno fuera de control?


Por Diego Añaños - CLG

Por Diego Añaños – CLG

Debe ser agotador, verdaderamente agotador. Manejar la agenda cotidiana para los periodistas de los grandes medios es una tarea ciclópea. En dos minutos pasan de ser cardiólogos a peritos náuticos, de especialistas en navegación submarina a abogados penalistas, de expertos en visas a licenciados en tsunamis. Todo sin solución de continuidad, 24 hs por día, 7 días a la semana, un apostolado al servicio de la información. Eso sí, cuando de lo que se trata es de informar acerca de los asuntos verdaderamente relevantes, cambian de rubro y, humillando los amagues de Orteguita, evaden la responsabilidad cual torero esquivando los embates de un toro bravo.

Paradójicamente, aunque parezca delirante, este es un gobierno al que le va mucho mejor en la política que en la economía. Uno imaginaría que, con el Messi de las Finanzas manejando el ministerio, y el mejor equipo de toda la historia de la República Argentina acompañando, todo podría salir mal, menos la economía. Pero la gestión de Javier Milei no deja de generar sorpresas. Basta mirar los números de la mayoría de las consultoras para comprobar que, lejos de caerse a pedazos, la imagen del gobierno aún conserva un nivel de acompañamiento poco previsible dadas las circunstancias.

Esta semana el equipo económico enfrentaba un severo test de confianza. Como sabrán, CONFIANZA no es un término que me agrade demasiado pero, dado que los analistas pro mercado lo utilizan, vamos a por ello. El martes el gobierno debió ponerle el pecho a un vencimiento de casi 12 billones de pesos, en un momento en el que las relaciones con los bancos y el sector financiero en general no son las mejores. Y, como era previsible, el resultado no fue éxito. A pesar de pagar tasas de interés que estuvieron por encima del 65%, sólo se consiguió rollear (es decir, renovar) 9 billones, algo más del 75% de los pagos de la deuda en pesos. Es decir, ni aún ofreciendo rendimientos obscenas, el gobierno consiguió que los mercados aceptaran renovar sus compromisos en un 100%. Es evidente, entonces, que la gestión atraviesa una crisis de confianza. Una crisis que comenzó a evidenciarse en los reveses financieros sufridos en los mercados globales en las semanas anteriores, y que hoy toma carnadura en la plaza local. Pareciera ser que el único actor que hoy le sostiene la mano a la Argentina es el Fondo Monetario Internacional.

Y claro, como no podía ser de otro modo, el dólar (que ya venía nervioso), evidenció los efectos de un ecosistema que entró en fase de volatilidad permanente. El desarme de las LEFI dejó un saldo de pesos liberado que inmediatamente se fue al refugio verde. El martes quedaron sueltos cerca de 3 billones de pesos que se volcaron al mercado cambiario, y el dólar cerró a $1.325. Luego, continuó su carrera para cerrar la semana en $1.375. Dos datos: no sólo estuvo muy por encima del cierre de la semana anterior, sino que además, quedó por encima del dólar blue. Nadie debería sorprenderse, el combo es explosivo: un importante retroceso de la liquidación del sector agroexportador, más exceso de pesos sin rumbo, hubiera sido muy raro que no se produjera un aumento del tipo de cambio. Igualmente, como todos ya sabemos, la Argentina puede estar prendiéndose fuego, que nada se le acelera el pulso, ahora, el dólar se mueve unos mangos, y la gente salta por las ventanas de los edificios. Eso sí, si le preguntamos a cualquier funcionario oficialista, seguramente le adjudicará la volatilidad al ruido kuka.

Por si esto fuera poco, desde hace algunas semanas amanece una revuelta parlamentaria, motorizada en principio por los gobernadores hartos del destrato libertario, que apunta a marcarle la cancha al oficialismo. La oposición en la cámara de diputados, está organizando una súper sesión para el miércoles de la semana que viene. Se espera tratar en la misma, la situación del Garraham, los aumentos a las universidades y los proyectos impositivos fogoneados por los caciques provinciales. No pudo realizarse en el día de ayer, porque no se consiguió garantizar el quórum suficiente para sesionar, pero la amenaza opositora está a la orden del día. Según las versiones, la semana próxima, y con la confirmación de los vetos del presidente Milei, estarían garantizados 133 legisladores para iniciar la sesión. Martín Menem, la principal espada de La Libertad Avanza, consciente de la gravedad del asunto, consiguió hacerse de las voluntades de 6 diputados radicales, que aceptaron constituir un interbloque con el oficialismo. Es así, el miedo no es sonso, y Milei sabe que conseguir los “87 héroes” para sostener el veto, no va a ser tan fácil esta vez.

La del estribo, y ya vamos cerrando. La Casa Blanca anunció que Brasil será penalizado con el arancel más alto impuesto por los EEUU a un país. Efectivamente, el pentacampeón, si Trump no vuelve a contradecirse claro, sufrirá la carga de afrontar un arancel del 50%. En síntesis, al 10% aplicable a todos los países, se le sumará un 40% extra. Desde Washington sostuvieron que la sanción se debe a “las recientes políticas, prácticas y acciones por parte del Gobierno de Brasil que constituyen una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos”. Sin dudas malas noticias para Lula, pero mucho peores para Milei, porque más allá del color de la administración, el peor escenario para cualquier presidente argentino, es aquel en el cual Brasil no crece o enlentece su crecimiento.