Por Diego Mussetta - CLG
Por Diego Mussetta – CLG
La primera fecha del Torneo Clausura dejó dos imágenes completamente opuestas para el fútbol rosarino. Mientras Newell’s comenzó con una victoria que alimenta la esperanza de un semestre distinto, Central volvió a mostrar errores que parecían pertenecer al pasado y arrancó el campeonato con una derrota que obliga a una rápida reacción.
La Lepra hizo lo que debía hacer. Ganó. Y en un torneo donde necesita sumar desde el primer minuto por la tabla anual y los promedios, eso vale mucho más que tres puntos. El equipo de Frank Kudelka sufrió, es cierto, pero también fue superior a Talleres durante buena parte del encuentro y terminó justificando el triunfo.
La identidad que Newell’s había encontrado sobre el cierre del torneo pasado volvió a aparecer. Hubo intensidad, presión alta, decisión para ir a buscar el partido y futbolistas que marcaron diferencias. Mazzanti confirmó su categoría. Desequilibró, encaró, generó peligro permanente y le dio al equipo esa explosión ofensiva que tanto necesitaba.

También dejó una enorme impresión Reinatti. El arquero respondió cada vez que Talleres lo exigió y transmitió una seguridad que hace mucho tiempo Newell’s no encontraba bajo los tres palos. Los equipos competitivos siempre necesitan un arquero que salve puntos. Y el joven dejó la sensación de que puede ser ese hombre.
Todavía hay cuestiones para corregir. El equipo continúa teniendo dificultades para cerrar los partidos y administrar las ventajas sin sufrir innecesariamente. Pero esa es una preocupación mucho más fácil de resolver cuando el resultado acompaña y la confianza empieza a crecer.
En Central, la sensación es muy distinta
La derrota frente al campeón Belgrano no preocupa únicamente por el resultado. Lo que inquieta es la forma. Central volvió a cometer errores defensivos que parecían corregidos, perdió solidez en momentos clave y mostró una versión demasiado parecida a la que tantas críticas había recibido durante el semestre anterior.
Lo más llamativo fue que varios de esos problemas nacieron desde el banco. El equipo volvió a quedar expuesto tácticamente y algunas decisiones del entrenador terminaron favoreciendo al rival. No es la primera vez que sucede y empieza a transformarse en una constante.
Todavía es muy temprano para sacar conclusiones definitivas. Una primera fecha no define un campeonato. Pero sí puede marcar tendencias.
Y Central no tiene demasiado margen para insistir con errores conocidos. Porque el gran desafío del semestre no es solamente el Clausura. El verdadero objetivo está puesto en la Copa Libertadores, una competencia que no perdona distracciones ni equivocaciones reiteradas.

Newell’s encontró motivos para ilusionarse. Central encontró razones para preocuparse.
La primera fecha apenas levantó el telón. Pero el fútbol rosarino ya mostró sus dos caras. Una llena de optimismo. La otra obligada a reaccionar antes de que las dudas empiecen a transformarse en un problema mucho más grande.
