Por Enrique Genovar - CLG
Por Enrique Genovar
La vuelta de Marco Ruben es un gesto de amor incondicional. Un gesto que solamente los ídolos como él pueden tener. Una devolución, si se quiere, al club de sus amores. El goleador está de vuelta y si bien pedirle que sea el que fue resulta como demasiado su regreso es una gran noticia para los canallas.
Ruben está listo para demostrar que el paso de los años no hizo mella en él. Que los casi 40 años que tiene son y no son a la vez.
El goleador se preparó para volver porque se tiene confianza, la misma que cuando está frente al arco. Ruben no quiso que su carrera terminara con lo que fue su 2024. El jugador quiere un final distinto.
El ídolo canalla quiere estar una vez más en cancha con Ángel Di María. Se entrenó para este regreso, llamó, Central le reabrió la puerta y Jorge Almirón aceptó de gran manera tenerlo en el plantel.
Los días venideros dirán cuál es el aporte que Marco le dará al equipo dentro del campo de juego. Pero no hay dudas que en el vestuario canalla se respira mejor. No porque antes de la semana pasada el aire estuviese viciado ni mucho menos, sino porque el 9 de oro contagia oxígeno.
El amor de Ruben hacia el club es tan grande que no le importó poner su enorme trayectoria nuevamente sobre la mesa. Le puede ir bien o mal, pero la decisión que tomó es una de las primeras grandes noticias que Central recibió en lo que va del año.
