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Opinión: «Cambio de estrategia del Gobierno: de la guerra de redes sociales al Pacto de Mayo»


Por Diego Añaños - CLG

Por Diego Añaños – CLG

El día miércoles, el presidente participó del acto de inicio del ciclo lectivo en el Instituto Cardenal Copello de Villa Devoto, institución donde cursó sus estudios. Durante su discurso ante los alumnos abundaron las frases picantes, algunas incluso de un pésimo gusto teniendo en cuenta el contexto. Sin embargo, se destacó un pasaje en el que aseguró haber iniciado su vida política arrancando más a la izquierda. Si bien no profundizó, sería interesante saber efectivamente a qué llama izquierda Javier Milei, pues no hace falta forzar demasiado la memoria para recordar que en pleno Foro de Davos afirmó que los líderes occidentales y los organismos internacionales fueron cooptados por el socialismo. En fin, y más allá de las confusiones, no es la primera vez que un zurdito se transforma en liberal. Es famosa la anécdota en la que el epistemólogo Karl Popper cuenta que durante la primavera de 1919, cuando aún no había cumplido los 17 años, se consideró comunista por dos o tres semanas. Más allá de lo pintoresco de la exposición presidencial, la entrevista que ofreció su maestra de cuarto grado en las afueras del colegio, se llevó todas las cámaras. Luego de recordar el perfil del pequeño Javier en su infancia, la señorita Teresa afirmó: “Yo soy jubilada, y muy bien no estoy. Estoy esperando que nos mejore la jubilación y que no nos aprieta tanto con todos los ajustes que está haciendo”. Y Teresa tiene razón, los recortes a los jubilados explican el 43% del ajuste fiscal.

En la mañana del jueves el gobierno comunicó que en cualquier momento comenzaría a cursar las invitaciones para en encuentro con los gobernadores del día viernes. Sí así como lo oyen, hasta el jueves al mediodía las invitaciones no habían salido de Buenos Aires. De hecho recién fueron cursadas en las primeras horas de la tarde, vía mail.

Paralelamente hubo confusiones durante la semana, ya que en principio se había afirmado que la convocatoria sería para todos los mandatarios provinciales, y luego circularon versiones de que las reuniones se harían por grupos.

Finalmente fueron todos invitados. En principio estaba pactada para las 10, pero luego se postergó para las 15, para dar tiempo a los gobernadores a llegar a la Ciudad Autónoma. El intento de abrir una instancia de diálogo y acercamiento por parte del gobierno nacional, aparece luego del primer intento de llevarse puestas a las provincias, y que naufragó estentóreamente en la Cámara de Diputados, luego de que, ante una inminente derrota, el gobierno retirara el proyecto de Ley Ómnibus. Hasta el inicio mismo de la reunión reinaban las dudas entre los mandatarios provinciales, ya que la misma fue citada sin agenda. La única certeza era que el ministro Francos y el Jefe de Gabinete de Ministros, Nicolás Posse, serían los interlocutores del gobierno. Algunos versiones especulaban con la posibilidad de que el presidente podría pasar a saludar, pero no ocurrió.

Los gobernadores, por su parte, y luego de aceptar caballerosamente la convocatoria al diálogo, se tomaron la semana para poner sus condiciones condiciones. El gobernador de Chubut le aclaró los puntos al presidente, que había afirmado públicamente en referencia a las provincias: “si no se logran alinear en el programa integral, no se pueden hacer este tipo de reformas”. Pasado en limpio: “si no me aprueban las leyes que necesito, no hay alivio fiscal para las provincias”. Torres tomó el guante y dejó bien claro que es un error pensar en esos términos, ya que el reclamo de los mandatarios provinciales no apunta a obtener un alivio fiscal, sino a reparar el federalismo perdido. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, por su parte, coincidió con su par chubutense al afirmar que no ve con buenos ojos la propuesta del gobierno de restituir la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, más allá de que sea una exigencia del FMI. Ambos consideraron que no corresponde aumentar la presión tributaria sobre los asalariados, y que lo correcto sería apuntar a los sectores de más altos ingresos. Al margen de lo dicho, el poroteo en Diputados muestra que no están los votos para llevar la iniciativa adelante, y mucho menos en el Senado, donde la debilidad del gobierno es aún mayor.

Maximiliano Pullaro, también le envió un mensaje al Ejecutivo desde las tribunas de Expoagro: “A Santa Fe no la van a extorsionar ni la van a amedrentar”. El gobernador santafesino, al igual que la mayoría de sus pares, le estaban haciendo saber al gobierno nacional antes de la reunión del viernes que si no cambia la dinámica de relación con las provincias, va a ser muy difícil, si no imposible, establecer un canal de diálogo constructivo y provechoso para todos. Luego del encuentro, los participantes hicieron saber que la reunión fue muy positiva, porque abrió el diálogo. A su vez, aseguraron que se tratará de avanzar en los puntos en común, pero aún falta resolver muchos desacuerdos, especialmente en el tema Ganancias. Por ahora, el Pacto de Mayo sigue estando muy lejos.

Javier Milei está atravesando momentos críticos para su gestión. No es algo de por sí evidente, porque la corporación mediática todavía lo protege, pero la situación es muy compleja. Se van quedando sin tiempo y se vió obligado a cambiar su estrategia. Sin un partido de masas que lo sostenga, sin un acuerdo con la CGT, sin mayoría en las Cámaras y sin el control de la Corte Suprema, sus sueños de ser el segundo Carlos Menem se van diluyendo aceleradamente.

Son momentos de definición, y las decisiones del presidente definirán su futuro. Como bien lo señala Juan Manuel Telechea en su artículo del miércoles en El País de Madrid, la disyuntiva de Milei es similar a la del Rey Lear: ¿escuchará las voces aduladoras de los mercados, o se guiará por el clamor del pueblo que le pide moderar el ajuste?